Relaciones en grupo

Comunicación interpersonal

Las dos caras de un hueso duro de roer

Recibir una crítica es difícil, pero también resulta complicado expresarla adecuadamente. Es que estos procesos requieren la habilidad de comunicarse de manera constructiva y útil con los demás.

Señalar errores, pedir modificaciones, corregir procederes, son elementos importantes y habituales a la hora de acompañar procesos de aprendizaje, evaluación y liderazgo. Sin embargo, no resultan placenteros y se vuelven difíciles tanto para el que da como para el que recibe.

Quien llama la atención sobre fallas o amonesta puede equivocarse, avanzando arrolladoramente, maltratando al receptor, haciéndolo en el peor momento y en público, sin tacto ni cuidado. Pero también puede obrar de forma insegura, y por temer reacciones y consecuencias, expresarse inespecífica y confusamente.

A la hora de recibir una reconvención, están aquellos que se desmoralizan y sienten incompetentes, que se enfocan en lo negativo o se cierran a escuchar. Asimismo, hay quienes se ponen a la defensiva, expresan excusas, se enojan y atacan porque creen haber sido injustamente tratados.

Naturalmente

Transformar estos procesos en naturales, desarrollarlos positiva y adecuadamente, asegura la posibilidad de aprendizaje, de generación de cambios, de crecimiento. Fortalece las relaciones interpersonales, ayuda a mantener la unidad y la confianza y previene conflictos. Y es responsabilidad de todos los actores, ya sea que les toque ocupar el rol de crítico, como el de evaluado.

Y esté uno sentado en la silla que esté, es importante recordar los objetivos que deberían estar implícitos en un intercambio de este tipo:

– Buscar el bien común y ayudarse unos a otros a mejorar.
– Promover un cambio positivo
– Desarrollar una discusión que aporte y avanzar en el desarrollo
conjunto de nuevos territorios de pensamiento.

Dar

Ante la necesidad de hacer una crítica, hay que pensarla como una estrategia promotora de un cambio de comportamiento, evitando los juicios de valor, las amenazas, las exigencias, los eproches. Las interpretaciones personales, los ataques, la intención de imponerse, sólo harán que la persona que recibe la información se sienta descalificada y busque defenderse.

Si quien critica, en cambio,

– Basa su observación en hechos no en impresiones. “Es la tercera vez que el equipo no logra el tiempo acordado. Esta vez tuvieron un atraso de 15 días”.
– Es amable. Se pregunta antes ¿Cómo me gustaría que me dijeran esto a mí?
– Se enfoca en acciones y no en personas. Evita decir “Sos un empleado no comprometido”, para decir “Ya has llegado tarde cuatro veces este mes”.
– Parte de lo positivo para señalar luego lo que hay que cambiar. “Hablaste con claridad y mucho entusiasmo, la gente estuvo muy interesada. Para la próxima sería ideal acortar un poco la exposición y abrir un espacio de preguntas para oír inquietudes”.
– Es específico. No dice “Creo que tenés un grave problema con las relaciones interpersonales” sino “Me molesta que me interrumpas y no me dejes terminar de hablar. Siento que no me escuchás, y eso me hace sentir desconfianza a la hora de darte trabajo”.
– Describe el problema, expresa cómo lo afecta y propone o pide lo que le parece que hace falta.

Habilitará la discusión, sostendrá al otro en el proceso de evaluación y comunicará su parecer más claramente.

Recibir

Por su parte, si quien recibe la evaluación, tiene, en lugar de parapetarse detrás de una excusa, sumirse en la sensación de injusticia o matar al mensajero, la apertura de percibirla como una posibilidad de crecimiento…

Puede lograr,

– Aceptar que puede equivocarse y que los errores son puertas al aprendizaje.
– Validar las opiniones ajenas. Aceptar otras perspectivas sobre el propio trabajo y estar dispuestos a operar a partir de ellas.
– No tomarlo personalmente. Este es un punto crucial, que implica poder ver la información como orientada a mejorar el trabajo o la relación, en lugar de considerarla un ataque personal.
– Escuchar comprometidamente. Si se ignoran los comentarios críticos, se pueden cometer los mismos errores una y otra vez.
– Manejar las emociones. Quedarse enojado o mal por la crítica puede afectar el trabajo posterior y el clima laboral.
– Tomarse un respiro y evaluar la nueva información. ¿Qué puedo aprovechar yo de esta crítica?

Etimologías interesantes

Crítica: del griego Kritikós, capacidad de discernir.
Evaluación: del francés antiguo avaluer, ser vigoroso, tener valor y recibir
un premio.
Examen: del latín examen, fiel de la balanza, acción de pesar.
Errar: del latin errare, vagar, vagabundear, equivocarse.

¡Hasta la Próxima!

Andrea

Andrea Turchi es Consultora Organizacional y Diseñadora y Coordinadora del Programa de Entrenamiento en Coaching Comunicacional. También escribe el blog “A partir de una frase” y coordina Proyecto Contagia Lectura, galardonado con el Premio Hormiguita Viajera 2012 y Círculo de Coaching. Esta columna pertenece a “La Columna” , publicada en La Opinión.

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