Artículo técnico

Ludica, Domine, nocentes me – Salmo 35 (34) – Ataca, Señor, a los que me atacan

Ante la acusación de falsos testigos, un hombre inocente expone su causa al Señor y le pide que acuda en su defensa. El salmista se siente defraudado por la ingratitud de sus adversarios, que lo persiguen sin motivo y le devuelven mal por bien. Su oración incluye la promesa de dar gracias a Dios públicamente por los beneficios recibidos.

El texto en latín es: Iudica, Domine, nocentes me; expugna impugnantes me. Apprehende arma et scutum, et exsurge in adjutorium mihi. Effunde frameam, et conclude adversus eos qui persequuntur me; dic animae meae:Salus tua ego sum. Confundantur et revereantur quaerentes animam meam; avertantur retrorsum et confundantur cogitantes mihi mala. Fiant tamquam pulvis ante faciem venti, et angelus Domini coartans eos. Fiat via illorum tenebrae et lubricum, et angelus Domini persequens eos. Quoniam gratis absconderunt mihi interitum laquei sui;
supervacue exprobraverunt animam meam. Veniat illi laqueus quem ignorat, et captio quam abscondit apprehendat eum, et in laqueum cadat in ipsum. Anima autem mea exsultabit in Domino, et delectabitur super salutari suo. Omnia ossa mea dicent: Domine, quis similis tibi? eripiens inopem de manu fortiorum ejus; egenum et pauperem a diripientibus eum. Surgentes testes iniqui, quae ignorabam interrogabant me. Retribuebant mihi mala pro bonis, sterilitatem animae meae. Ego autem, cum mihi molesti essent, induebar cilicio; humiliabam in jejunio animam meam, et oratio mea in sinu meo convertetur. Quasi proximum et quasi fratrem nostrum sic conplacebam;
quasi lugens et contristatus sic humiliabar. Et adversum me laetati sunt, et convenerunt; congregata sunt super me flagella, et ignoravi. Dissipati sunt, nec conpuncti; tentaverunt me, subsannaverunt me subsannatione; frenduerunt super me dentibus suis. Domine, quando respicies? Restitue animam meam a malignitate eorum; a leonibus unicam meam. Confitebor tibi in ecclesia magna; in populo gravi laudabo te. Non supergaudeant mihi qui adversantur mihi inique, qui oderunt me gratis, et annuunt oculis. Quoniam mihi quidem pacifice loquebantur; et in iracundia terrae loquentes, dolos cogitabant. Et dilataverunt super me os suum; dixerunt: Euge, euge! viderunt oculi nostri. Vidisti, Domine: ne sileas; Domine, ne discedas a me. Exsurge et intende judicio meo, Deus meus; et Dominus meus, in causam meam. Judica me secundum iustitiam tuam, Domine Deus meus, et non supergaudeant mihi. Non dicant in cordibus suis: Euge, euge, animae nostrae; nec dicant: Devoravimus eum. Erubescant et revereantur simul qui gratulantur malis meis; induantur confusione et reverentia qui magna loquuntur super me. Exsultent et laetentur qui volunt justitiam meam; et dicant semper: Magnificetur Dominus, qui volunt pacem servi ejus. Et lingua mea meditabitur justitiam tuam; tota die laudem tuam.

La traducción es: Ataca, Señor, a los que me atacan, combate a los que me combaten. Ponte la armadura, toma el escudo, y te levantas para venir a socorrerme. Blandes la lanza y el hacha contra mis perseguidores, y a mí me dices: “¡Yo soy tu salvación!” Que sean humillados y fracasen los que quieren mi vida, que retrocedan y sean confundidos los que rumian mi desgracia. Que sean como pelusa al viento, acosados por el ángel del Señor. Que su camino sea oscuro y resbaladizo, perseguidos por el ángel del Señor. Sin motivo me tendieron una trampa, y cavaron una fosa para mí. Que sin aviso venga sobre ellos la ruina, que queden atrapados en su trampa y caigan en su fosa. Y mi alma se alegrará en el Señor, muy contenta con su intervención. Todo mi ser exclamará: ” Señor, ¿quién hay como tú, que libras al débil de la mano del fuerte, y al pobre y al pequeño del que los despoja?” Falsos testigos se levantan en mi contra, me interrogan por cosas que yo ignoro; me devuelven mal por bien, y me miran cómo me debato. Pero yo, cuando se enfermaban, me vestía de saco, ayunaba, hacía penitencia, y no cesaba de rezar por ellos. Caminaba sin rumbo como por un amigo o un hermano, me curvaba de tristeza como quien llora a su madre. Pero en cuanto caí, se alegraron y se juntaron todos contra mí como extranjeros o desconocidos. Sin cesar me desgarran esos hipócritas, burlándose de mí continuamente y rechinando contra mí los dientes. Señor, ¿te quedarás mirando? Rescátame de los leones rugientes, pues no tengo sino una vida. Te daré gracias en la gran asamblea, te alabaré cuando esté todo el pueblo. Que no se rían los que me odian sin razón, ni se guiñen el ojo, pues no tienen excusas. Esa gente no quiere la paz para los pacíficos del país; siniestros planes han maquinado y hablan abiertamente contra mí: “¡Sí, sí”, dicen, “nosotros lo hemos visto!” Tú, Señor, que lo has visto, no te quedes callado, ¡no te apartes de mí, Señor! Despiértate y levántate, que es tiempo de juzgar. Señor, Dios mío, toma mi defensa. Júzgame, Señor, tú que eres justo, y que no puedan reírse de mí, ni digan: “¡Salió tal como queríamos, al fin lo hemos devorado!” Queden avergonzados y humillados, todos los que se ríen de mi desgracia. Queden cubiertos de infamia y de desprecio los que se alzan contra mí. Ríanse y alégrense los que creen en mis derechos, y que puedan decir siempre: “¡Grande es el Señor, pues supo defender a su servidor!” Yo les diré que tú eres justo, todo el día te alabaré.

Algunos de los autores que compusieron sobre este texto son: Constantijn Huygens (1596-1687, para soprano y bajo continuo, emplea solamente los versículos 21 y 22, Sol menor [termina en mayor]); Samuel Capricornus, (1628-1665, para dos sopranos, violín, cornetto y continuo); Grzegorz Gerwazy Gorczycki (hacia 1667-1734);
Jan Dismas Zelenka (1679-1745, Missa Iudica me, para solos, coro mixto a cuatro voces y orquesta, ZWV 2); Richard Sampson (muerto en 1806, en inglés, a tres voces mixtas, editado en 1794, en Si menor); y Joseph Stephenson (1723- 1810, en inglés, a cuatro voces mixtas a cappella, editado en 1757, en Sol menor).

Profesor Andrés Jan

Para el Noticiero Coral

Agosto de 2016

andresjan@gmail.com

8 comments

  1. me interesa mucho leer los comentarios. Tiene alguno sobre Isaias 45, ya que Rheinberger escribió un motete sobre el versículo 8 de ese texto y Brahms toma una glosa escrita por un jesuita sobre el mismo texto. Muchas gracias

  2. Respecto de la Misa Luba, la conocí allá por 1960 y, entiendo, fue precursora de la Misa Criolla aunque no se lo mencione (no vaya a ser que le reste valor, eh Don Ariel -qepd-). Debo haberla escuchado un par de veces y nunca más, cosa que no sucedió con “la local” a la que he cantado infinidad de veces. Después de tanto tiempo no recuerdo si la africana tiene entre sus partes al Credo.

    1. Sí Paulino, tiene el Credo la Misa Luba. Tiene el Ordinario completo. Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus-Benedictus y Agnus Dei. Es una hermosa obra!!!! Alfredo Zubieta

    1. Encuentro muy interesantes estos artículos y la investigación debe ser ardua, quisiera saber si en esas búsqueda se ha encontrado con grabaciones de estas obras?

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