Codepender supone trabajar aplastado

Codepender supone trabajar aplastado

Un modo de establecer relaciones que afecta negativamente a los trabajadores y a las organizaciones.

La codependencia es un comportamiento aprendido y una condición emocional que afecta la habilidad individual de desarrollar relaciones interpersonales satisfactorias y saludables tanto a nivel personal como laboral.

Se desarrolla cuando una persona manifiesta una excesiva, y la mayoría de las veces inapropiada preocupación por las dificultades de alguien más.

Las personas codependientes a menudo establecen o mantienen relaciones de una sola vía, emocionalmente destructivas o abusivas, que las afectan adversamente tanto a ellas como a los demás. Asimismo, desarrollan conductas laborales que minan su desarrollo profesional e impactan negativamente en los compañeros, los subordinados o superiores con los que interactúan, y los grupos y organizaciones en las que se desempeñan.

Ambientes propicios

Motivada en la necesidad que tenemos todos de sentirnos a salvo, valorados, respetados y autónomos, la codependencia es una respuesta errónea, un comportamiento disfuncional aprendido para enfrentar situaciones de gran tensión.

Los ámbitos laborales o de desarrollo de actividades conjuntas, con su intensidad de interacciones, sus múltiples formas de ponernos a prueba y la permanente necesidad de tomar decisiones, son ambientes propicios para el desarrollo de estas conductas. Esto se potencia cuando desde la cultura organizacional se fomenta la competencia, se utiliza la información como atributo del poder, se establecen feudos, y niveles insalvables, y se rigidizan los procesos.

En el marco de las organizaciones, los comportamientos codependientes más visibles son:

• Establecer relaciones altamente insatisfactorias con jefes, subordinados o pares y no hacer nada con respecto a eso.

• No reconocer los propios límites y dejar que los demás los sobrepasen.

• Comunicarse disfuncionalmente y no expresar sentimientos y pareceres, especialmente frente a conflictos.

• No ser capaz de decir que no, hacer cosas aunque no se quiera hacerlas, sólo por complacer, quedar bien o temer represalias.

• Dar excesiva importancia a los juicios y opiniones ajenos, sin considerar los personales.

• Hacerse responsable de las acciones y obligaciones ajenas y desarrollar excusas y explicaciones para cubrirlos y /o defenderlos.

• No pedir, y actuar a partir de las demandas, necesidades y problemas que tienen los demás.

• Aceptar comportamientos inaceptables de otros y las excusas que elaboran para justificarlos

• Considerar a los demás no preparados, indecisos, torpes o incapaces, y hacer por ellos.

Y pueden estereotiparse en tres modelos de conducta laboral: el autosacrificio, la dominación y el congelamiento.

El trabajador que se autosacrifica está a disposición de las necesidades ajenas, extiende sus horarios de trabajo más allá de horas límites, se enreda en problemas de otros, posterga sus metas y rutinas para acomodarse a las de los demás. En esa situación, permite abusos y maltratos y le cuesta tomar distancia e independizarse.

Quien es un codependiente dominador no puede dejar que el otro sea como es sin tratar de cambiarlo y es incapaz de permitir que los demás vivan las consecuencias de sus actos. Vive mirando sobre los hombros de los compañeros, corrigiendo, aconsejando y manipulando.

Hay personas que viven su codependencia laboral desde el temor, evadiendo cualquier grado de cercanía o intimidad con los demás, esforzándose por no colocarse en situación vulnerable. Se congelan y ocultan sus sentimientos por temor a herir a los demás y causar conflictos que puedan llevarlos a ser rechazados.

Consecuencias

El precio que se paga, personal y grupalmente, por el desarrollo de este tipo de comportamientos incluye mala distribución y sobrecarga de trabajo; irritabilidad, resentimiento, culpas; desmotivación y falta de iniciativa; enfermedades, ausentismo y accidentes.

Puede parecer que la salida es solamente individual, mediante terapia y trabajo sobre sí mismo. Pero también es responsabilidad de las organizaciones crear climas laborales sanos y posibilitantes.

El origen del concepto

El término codependencia comenzó a utilizarse a mediados de la década del 70 asociado a los problemas de alcoholismo. Se definía como codependiente al compañero (hijos, cónyuge, padres) de un dependiente, que desarrollaba ciertos patrones de conducta en relación al abuso de alcohol que hacía la otra persona. Entre ellos:

. Necesidad de ser aceptados más de lo saludable. Baja autoestima.

. Sensación de pérdida de identidad. No saber bien quién es uno y quien es el otro.

. Congelación de sentimientos.

. Reacciones desmedidas.

. Incapacidad de vivir su vida por estar demasiado comprometidos con los demás.

¡Hasta la Próxima!

Andrea

Andrea Turchi es Consultora Organizacional y Diseñadora y Coordinadora del Programa de Entrenamiento en Coaching Comunicacional. También escribe el blog “A partir de una frase” y coordina Proyecto Contagia Lectura, galardonado con el Premio Hormiguita Viajera 2012 y Círculo de Coaching. Esta columna pertenece a “La Columna” , publicada en La Opinión.

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