Artículo Técnico Febrero 2014

por Andrés Jan

Confitebor tibi, Domine, in toto corde meo; narrabo omnia mirabilia tua –

Salmo 9 – Te alabaré, Jehová, con todo mi corazón, contaré todas tus maravillas.

El Salmo 9 (a), tiene el comienzo similar al del Salmo 111 (Confitebor tibi, Domine, in toto corde meo, ), sin embargo no fue tan usado por los compositores.

Es un salmo de alabanza al señor, y su texto en latín es el siguiente: Confitebor tibi, Domine, in toto corde meo; narrabo omnia mirabilia tua. Lætabor et exsultabo in te; psallam nomini tuo, Altissime. In convertendo inimicum meum retrorsum; infirmabuntur, et peribunt a facie tua. Quoniam fecisti iudicium meum et causam meam; sedisti super thronum, qui iudicas iustitiam. Increpasti gentes, et periit impius: nomen eorum delesti in æternum, et in sæculum sæculi. Inimici defecerunt frameæ in finem, et civitates eorum destruxisti. Periit memoria eorum cum sonitu; et Dominus in æternum permanet. Paravit in iudicio thronum suum, et ipse iudicabit orbem terræ in æquitate: iudicabit populos in iustitia. Et factus est Dominus refugium pauperi; adiutor in opportunitatibus, in tribulatione. Et sperent in te qui noverunt nomen tuum, quoniam non dereliquisti quærentes te, Domine. Psallite Domino qui habitat in Sion; annuntiate inter gentes studia eius: quoniam requirens sanguinem eorum recordatus est; non est oblitus clamorem pauperum. Miserere mei, Domine: vide humilitatem meam de inimicis meis, qui exaltas me de portis mortis, ut annuntiem omnes laudationes tuas in portis filiæ Sion: exultabo in salutari tuo. Infixæ sunt gentes in interitu quem fecerunt; in laqueo isto quem absconderunt comprehensus est pes eorum. Cognoscetur Dominus iudicia faciens; in operibus manuum suarum comprehensus est peccator. Convertantur peccatores in infernum, omnes gentes quæ obliviscuntur Deum. Quoniam non in finem oblivio erit pauperis; patientia pauperum non peribit in finem. Exsurge, Domine; non confortetur homo: iudicentur gentes in conspectu tuo. Constitue, Domine, legislatorem super eos, ut sciant gentes quoniam homines sunt.

La traducción al castellano es: Que mi alma alabe al Señor y proclame todas sus maravillas. En ti me alegraré y me regocijaré, y cantaré a tu nombre, oh Altísimo. Porque mis enemigos retroceden, tropiezan y perecen ante ti. Te has sentado en tu trono, cual juez justo y has reivindicado mi causa y mis derechos. Has abatido a las naciones, has hecho perecer a los malvados y has borrado su nombre para siempre. Los enemigos fueron aniquilados, arruinados sin remedio; sus ciudades fueron devastadas, perdido su recuerdo. Pero el Señor reina para siempre y establece su trono para el juicio. Gobernará la tierra con justicia y juzgará con rectitud a las naciones. El Señor es un bastión para el oprimido, un refugio para los tiempos de angustia. Que en ti confíen los que veneran tu nombre, porque no abandonas, Señor, a los que te buscan. Canten al Señor, que mora en Sion, y publiquen entre los pueblos sus hazañas. Pues pide cuentas por la sangre vertida, se acuerda de los oprimidos y no olvida su clamor. Ten compasión de mí, Señor, mira cómo me afligen los que me odian. Sácame de las puertas de la muerte, para que proclame tus maravillas, en las puertas de la hija de Sion, feliz y agradecido por tu salvación. En la fosa que cavaron se han hundido los paganos y su pie quedó atrapado en la trampa que escondieron. El Señor se ha manifestado, ha dictado su sentencia, y el pecador quedó atrapado en la obra de sus manos. Que vuelvan al abismo los malvados, todos los paganos que olvidan al Señor. Porque no será olvidado el pobre para siempre ni será en vano la esperanza del humilde. ¡Levántate, Señor, que el hombre no triunfe, y sean en tu presencia juzgadas las naciones! Infúndeles terror, oh Señor, que sepan los paganos que sólo son hombres.

Como es de suponer, los diferentes autores no han empleado todo el texto, sino, que utilizaron únicamente algunos versos del mismo. También encontramos muchas obras en otros idiomas, especialmente en inglés.

Los siguientes son (algunos) de los autores: Giovanni Battista Riccio (1545- hacia 1620, para dos voces de bajo, con bajo continuo, emplea los versos 2 y 3, editado en el año 1620 en ‘Il Terzo Libro delle Divine Lodi Musicali’); Giovanni Gabrielli (hacia 1553 – hacia 1613), para triple coro mixto a trece voces a cappella, emplea los versículos 2-3,12,37, como así también el versículo 6 del Salmo 12, editado en Symphoniæ Sacræ liber secundus, póstumamente, en el año 1615); Hans Leo Hassler (1564-1612, para coro mixto a ocho voces a cappella, emplea los versículos 1 al 5, y fue editado en el primer volumen del ‘Promptuarii musici’ en el año 1611); Giovanni Valentín (1582-1649, para voz sola [¿tenor?] con acompañamiento instrumental); Gabriel Möhlich (nacido después de 1619 y muerto antes de 1638, para coro mixto a cuatro voces a cappella, emplea solamente los versículos 2 y 3, y está en alemán); William Child (1606-1697, obra del año 1639); Joseph Stephenson (1723- 1810, para coro mixto a cuatro voces a cappella, en La menor, publicado en el año 1757 en ‘Church Harmony Sacred to Devotion’); Thomas Clark (1775-1859, para coro a cuatro voces mixtas, con bajo continuo, con introducción y postludio instrumental [¿cuerdas’], en Sol Mayor, en inglés SATB, editado en ‘A Second Set of Psalm Tunes, Londres, cerca del año 1807); Goffredo Petrassi (1904-2003, en dos partes, para solos, coro y orquesta de cuerdas, bronces, percusión y dos pianos, obra compuesta entre los años 1934-6); Christoph Dalitz (1967, para contralto y tenor a cappella, ‘Bicinium’, en alemán, francés o inglés, publicado en el año 2009).

América

En nuestro continente conocemos a dos autores.

George James Webb, nació en Rushmore Lodge, Wiltshire (cerca de Salisbury), Inglaterra, el 26 de Septiembre de 1803. Emigró a los Estados Unidos en 1830, fue organista en la Old South Church de Boston, co-fundador de la Academia de Música de esa ciudad, y presidente de las Sociedades Bach y Haendel. Murió en Orange, New Jersey, el 7 de Octubre de 1887. Es autor de una obra para coro mixto a cuatro voces (el órgano duplica las voces), en Sol Mayor, emplea los versículos 9 y 10 de este salmo, y está en inglés.

Peter Mathews nació en Vancouver, British Columbia en 1944. Editó en ‘Antiphona’ (El Libro de Oración Común) una obra con el texto de este salmo (únicamente los versos primero y segundo), es para unísono y teclado, y es del año 1998.

Profesor Andrés Jan

Para el Noticiero Coral

Febrero de 2014

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