Noticiero N° 100 de Diciembre de 2010

www.citacoral.wordpress.com

NOTICIERO CORAL

DICIEMBRE  de  2010

AÑO 11 – Nº 100

SAN CARLOS DE BARILOCHE, RIO NEGRO,

PATAGONIA, REPUBLICA ARGENTINA

NUESTRA ACOSTUMBRADA REFLEXION

Pues amigos, nos ha llegado la madurez sin darnos cuenta….sin que nos duelan los huesos, ni se  quejen los músculos…sin diminución de la capacidad de percepción….

Esta manera de envejecer sin sentirlo, de mantener el mismo entusiasmo aunque hayan pasado 100 números, es increíble y nos llena de gozo. Y todo sucedió sin firmar ningún pacto como aquel de Dorian Grey para mantener la juventud, ni tampoco un hada misteriosa sacudió  sobre  nosotros su varita  luminosa.

Nada de embrujos o hadas, a excepción quizás de los del trabajo cotidiano.

Otro hecho cálido es  en realidad  el generador de nuestro entusiasmo por  conocernos y comunicarnos a través del NOTICIERO CORAL . El verdadero motivo de nuestra alegría es la presencia de Ustedes

Porque en cada número siguen aumentando  en progresión geométrica nuevos  directores o coreutas o instituciones, porque cada uno deja su impronta, su comentario, la manifestación de sus necesidades, el resultado de sus giras .

Porque de algún  modo, nos sentimos parte de cada coro que  anuncia un concierto, o del otro que necesita nuevas voces, del que comenta con profunda alegría de qué manera disfrutó un encuentro  o recomienda apoyaturas  y aconseja cursos relacionados con el desarrollo coral

Porque nos abrieron las puertas de sus haceres y nos permitieron atisbar sus logros, porque  nos alegramos con  el crecimiento mancomunado , ejemplo cabal del pronombre Nosotros…

Por eso es también que este número 100 se viste de gala hoy con la participación activa de aquellos de ustedes que quisieron acompañarnos. Con cada aporte se enriquece y valoriza orgulloso de recibirlos

Gracias a todos por estar ahí y recordarnos, haciéndonos sentir que somos útiles. Sírvanse Ustedes de nosotros si de algo sirve. Gracias por entender el verdadero sentido de nuestra presencia en la vida Coral. Cuenten con nosotros.

Con real afecto

Celia Arnaiz

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Las maravillas del canto coral

 

En la música tiene el canto, y en especial en su forma coral, una trascendente importancia, la que excede, por mucho, al hecho artístico.

La voz humana fue, es y será, el primero de los instrumentos musicales. Y lo es no solamente por ser el primer instrumento musical que empleamos (como individuos y como sociedad), sino que está en  primer lugar, también, porque lo empleamos todos.

Como instrumento musical no se le parece a ningún otro. Esto se debe a que es el único instrumento musical que está vivo, que tiene sentimientos, y como tal, es, lejos, el más sensible de todos los que hacen música.

Y es, también, el más complejo de ellos, y el más completo, también.

Y es el único que combina letra y música, entrelazando el arte auditivo al poético.

En todas las culturas encontramos un gran bagaje vocal y coral. Prácticamente no hay sociedad que no emplee los cantos comunitarios. Hasta en la cancha de fútbol hay cantos grupales.

La tradición atribuye a san Agustín la famosa frase “el que canta ora dos veces”. Este doctor de la Iglesia católica escribió mucha cantidad de documentos. En uno de ellos se puede leer “Qui enim cantat laudem, non solum laudat, sed etiam hilariter laudat; … in cantico amantis affectio…” (quien canta alabanzas, no sólo alaba, sino que también alaba con alegría … en la canción del amante hay amor …”). Es probable que el paso del tiempo popularizó esta frase concediéndole la autoría a san Agustín, la que aparece por primera vez citada en el Catecismo de la Iglesia Católica en el año 1156.

El canto coral es una producción grupal, y como tal única, no solamente en la música, sino como expresión artística y social. El coro puede incluir, siempre, a un integrante más. Este último no va a desplazar a otro cantor (lo que sí sucede, por ejemplo, en un equipo deportivo). El teatro es, también, una actividad grupal. Sin embargo en él hay ‘actores principales’ y ‘actores secundarios’, mientras que en el coro todos los cantores son igual de importantes. La orquesta podría considerarse como un ‘coro instrumental’. Sin embargo hay una gran diferencia entre ambas agrupaciones musicales: en la orquesta ocupan los músicos los primeros lugares, mientras que en el coro ocupan los mejores cantores los últimos. El buen cantor sabe que podrá afinar únicamente si le ayuda al novel integrante que lo haga.

El Maestro Carlos López Puccio, excelente director de coros, entre ellos el Estudio Coral de Buenos Aires, e integrante de Les Luthiers (esta información es para aquellos lectores que viven fuera de la Argentina, [probablemente todos conozcan su obra, porque él es muy reconocido]) nos dio, allá por la década de los noventas, la mejor definición del director de coro que he podido encontrar, al decir que “el director de coro debe tener tres cualidades: ser buen músico, conocer idiomas, y ser psicólogo”.

Estas tres características: música, poesía (literatura), y actividad social, son las que distinguen nuestra actividad. Y de ser nuestra participación alegre y vivida, como dice el texto del himno del Coro Niños y Jóvenes Cantores de Bariloche “cantamos … con alegría y con amor”, haremos del canto coral, la más maravillosa experiencia artístico-social.

 

 

Andrés Jan

andresjan@gmail.com

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Una forma fantástica de festejar una vida de comunicación

Celebro, más que los 100 números del Noticiero Coral, la forma en que se ha elegido festejarlos. De manera congruente con el abrazo abarcativo que, a través de la información, el trabajo técnico, la comunicación de actividades y logros, se da, mes a mes, a más de 11.000 suscriptores de todo el mundo. Sumando voces, armando un valioso ateneo de opiniones y  abriendo  el diálogo como mejor se puede hacer. Considerándolo proceso de construcción de significados compartidos,  y estrategia de búsqueda de consenso.

El diálogo es un proceso fundacional de comunicación, que lleva directamente a la transformación personal y organizacional. Ayuda en la creación de ambientes de alta confianza proveyendo espacios de reflexión y generación. Es útil a la hora de explorar conflictos, resolver problemas, tomar decisiones y avanzar con los cambios de cultura.

Instrumento de reconocida aptitud metodológica y ética para generar condiciones que posibiliten la construcción de visiones compartidas, el diálogo (término de origen griego compuesto por el prefijo dia “a través de” y logos, palabra) se construye a partir de un proceso de cooperación y de trabajo conjunto entre los interlocutores. No contemplativo sino generativo, este ejercicio conversacional facilita el emerger de nuevas comprensiones y la creación de posibilidades que no se hallaban presentes en el punto de partida.

Sentido común

Sin embargo, para desarrollar un proceso dialogal productivo, es necesario superar las visiones polarizadas, reconocer y validar la complejidad de los diferentes aportes y avanzar hacia un espacio de convergencia y creación.

Además de su intención de dialogar, los interlocutores deberán trascender sus diferencias y también sus similitudes, para generar un sentido común que dé marco a posibilidades nuevas. Dejar de percibir al diálogo como una varita mágica de armonización, como el recurso de última instancia o como la solución de corto plazo, para ampliarlo a toda su potencialidad de transformación.

Atender para entender

El diálogo es un proceso dinámico que requiere de la voluntad y la apertura de todos los participantes para soltar lo conocido, lo deseado, lo planteado, lo seguro y disponerse a descubrir nuevas perspectivas y comprensiones. Por lo tanto, dialogar implica dos niveles de atención: hacia los propios pensamientos, sentimientos, suposiciones, juicios y certezas, para construir la propia propuesta; y enfocada en los significados aún no desplegados, el espíritu de búsqueda y las pausas para la reflexión, que guían al aprendizaje y al entendimiento.

Buenas acciones

Elementos imprescindibles para lograr un buen diálogo:

  • Dejar los juicios en suspenso. Es el mayor desafío porque al pensar habitualmente ponemos etiquetas. Además, al identificamos con las cosas que pensamos, terminamos únicamente defendiendo posiciones ante los demás. Nos cegamos en una batalla extrema acerca de quién dice lo correcto y quién no.

Si nos abstenemos de juzgar creamos un espacio para escuchar  y damos a los otros la posibilidad de no sentirse mal juzgados y expresarse más libremente.

  • Identificar las suposiciones. Usamos los prejuicios al interactuar el entorno, y tomar decisiones.

Una suposición es una construcción lingüística que se hace sobre algo, y que la facultad de juicio acepta y valida. El problema es que está basada en conjeturas y como tal, tiene los pies de barro. Cuando las reconocemos y las ponemos en cuestión, podemos llegar al punto focal de  los desacuerdos, y  trabajar para el logro de consenso.

  • Ampliar la percepción. La forma en que se escucha, se observa, se siente, tiene mucho que ver con la capacidad de aprender y construir relaciones de calidad con los otros.

Al dialogar, el estar atento a percibir las sutilezas de la comunicación no verbal, los cambios de clima, las alteraciones en la voz, los movimientos, posibilita el acceso a información importante.

  • Explorar y reflexionar. El explorar produce información si se indaga no desde el porqué sino desde el qué. La reflexión permite inspeccionar esa información en pos de relaciones. La combinación de ambas nos permite pensar creativamente, y reciclar comportamientos dialogales, en lugar de repetirlos una y otra vez.

Mejor disposición

Todas estas acciones básicas están ampliamente interrelacionadas. Si dejamos a un costado los juicios, evitaremos hablar “poniendo el cassette”. Actuaremos menos reactivamente, y con mayor conciencia de los supuestos con que filtramos nuestras observaciones. Si quitamos estos velos estaremos mejor dispuestos para el diálogo.

Después, sólo quedará hacer lo que Oren Lyons, líder del Clan de los Iroqueses Onandaga decía en cada reunión del concilio tribal: “Seguir hablando hasta que ya nada quede salvo el obvio acuerdo”.

¡Felices 100 números Noticiero Coral!

Andrea

AndreaTurchi

andreaturchi@yahoo.com.ar

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A mis amigos del Noticiero Coral:

Me piden unas palabras para acompañarlos en esta edición Nº 100 del boletín y pienso, al costado del afecto que hemos construido en estos años, que el primer valor tiene que ver no sólo con la continuidad sino con el motivo que la sustenta, que es la permanente voluntad de colaborar con esta actividad que nos une y nos proyecta, tanto en lo artístico como en lo institucional.

Porque sostener en el tiempo la motivación de comunicarse, informar y aprender, así como enseñar, no sólo es un desafío de creatividad sino también de organización, y todo en el marco de una apuesta colectiva, pues sabemos que si bien Andrés y Celia son los nombres visibles, detrás de ellos siempre hay familia, amigos y colegas que apoyan, estimulan, aportan y todo un recipiente de ideas que hay que ordenar, discutir y consensuar.

Luego, y ya pensando en un contexto más amplio y que no es otro que nuestro territorio específico, el de la música coral (nuestro territorio general es la cultura), creo no equivocarme en destacar lo importante que resulta para nuestra actividad contar con espacios que se han instalado en estas nuevas plataformas relacionales – internet, el correo electrónico, las redes sociales – y que han contribuido a acercarnos, a saber de la existencia del otro, a conocer opiniones, trabajos y producciones del mismo modo que fechas de conciertos, festivales o simplemente personas que quieren cantar o tienen algo para decirnos.

Hoy es innegable que el coro es un sitio de una notable ingerencia en la vida social. En países como el nuestro o en regiones del mundo como Latinoamérica, las prácticas vocacionales afines al arte están en plena expansión, y si bien esto promueve nuevas problemáticas – en buena hora -, hay algo que trasciende a lo puntual y es lo beneficioso que resulta tener mas coros cantando. Ante esto, el surgimiento y la permanencia de sitios en donde se pueda interactuar critica o informativamente, se convierten en herramientas indispensables.

En este aspecto mencionado y que refiere a las prácticas artísticas, no quiero dejar de destacar que la mayoría de nuestros coros argentinos – los que producen conciertos, los que intentan organizarse institucionalmente y los que publican sus actividades en la red – están conformados por personas sociales – ciudadanos, para decirlo mas claro – que han visto en el arte una posibilidad de transformar positivamente sus vidas. Sensibilidad, conocimiento y sentido de pertenencia podrían sintetizar la experiencia de cantar en coro, que no es sólo cantar sino hacerlo en grupo, acordando. La tarea de difusión y promoción de un Boletín como el Coral no sólo abre la puerta de tal vez un nuevo universo para muchos, sino que además permite acceder al otro territorio que es la cultura.

Me gustaría finalizar este breve saludo vinculándome al mundo de lo personal y diciendo que la tarea de Andrés y Celia es magnífica. Para Bariloche, para su región y para el movimiento coral argentino y latinoamericano. Ellos sostienen con esfuerzo, inteligencia y creatividad una programación que involucra publicaciones, festivales, encuentros, que recibe agrupaciones de todo el continente y no desatiende aspectos muy interesantes como la capacitación – he tenido el honor de haber sido invitado en algunas oportunidades a dictar clases magistrales – o el turismo, aprovechando el marco natural imponente que ofrece la precordillera patagónica. También sé y pude apreciar aquella tarea menos visible, mas cotidiana y hasta militante, que tiene que ver con el Coro de Niños y sus permanentes estrategias inclusivas, porque ellos creen – como yo – que todos tienen derecho a expresarse. Estas acciones, estas convicciones, aseguran futuro para la música coral.

Mis felicitaciones entonces por los 100 números, por el trabajo y por el aporte que nos beneficia a los que transitamos este hermoso camino.

Un fuerte abrazo.

 

Eduardo Correa

Director y compositor de música coral

Olavarría, Noviembre de 2010

chcorrea@vaf.com.ar

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Recuerdos de la IV Cita en Primavera

 

Queridísima familia coral, cien números me hacen pensar en un árbol de robustas y profundas raíces, con muchas ramas y frondosa copa. Comparto junto con ustedes la dicha de este festejo, fruto seguro de muchos esfuerzos, de muchos volver a empezar y de la solidaridad de tantos.

En lo personal recuerdo nuestra participación, el Coro de Jóvenes de la Escuela de Música de Salta; en el 2004. Era un sueño que acariciaba a los integrantes del coro “llegar a Bariloche a cantar”, como todo coro que no cuenta con un presupuesto oficial, comenzamos a juntar los fondos y en dos combis cruzamos casi medio país para poder llegar. Grato fue ver el cartel de Bienvenida y enseguida la majestuosidad del Nahuel Huapi. No sabíamos en ese momento que era sólo el comienzo de una serie de momentos gratos e inolvidables que llegaron día tras día. La organización para mí, fue perfecta, como buenos salteños, un poco lentos tal vez, cometíamos un retraso, había siempre una sonrisa oportuna que nos tranquilizaba. Llenos de atenciones, mucho compañerismo con los otros coros, la generosidad y solvencia de los maestros disertantes: Horacio Lanci y Andrés Jan, Pedro y Celia, como si nos conociéramos de toda la vida. La sensación de todos era, que estábamos en casa.

Luego la magia de los conciertos, la camaradería entre todos los que hicimos de Primavera Coral 2004, una familia.

En la noche de nuestra partida a Salta, tuvimos un regalo más, ver la nieve, para nosotros que venimos de los cerros era una vivencia única. Me gustaría contarles una experiencia que refleja lo que fue para los chicos del coro, participar del festival: el sábado a la noche, los más grandes pidieron permiso para ir a bailar y conocer un boliche, pactamos una hora de retorno, pero resulta que volvieron dos horas antes, y al llegar al hotel, dijeron: después de haber vivido una experiencia espiritual tan alta, bailar … lo podemos hacer en Salta.

Queridos amigos, el tiempo para nosotros no existe, hacer música, llevarla en la sangre y comunicarla con la pasión que cada uno pone hace que estén vivos los lazos de amistad y fraternidad entre todos los que hacemos del canto coral una expresión de vida.

Desde estas cálidas tierras norteñas, levanto mi copa para brindar por muchos números más, que el Altísimo derrame inmensas bendiciones sobre cada uno y la empresa que con tanto amor llevan adelante.

 

Amalia Elizabeth Carral

Coro de Jóvenes de la Escuela de Música de Salta

amaliacarral@hotmail.com

 

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La realidad coral argentina

 

Para describir la realidad coral argentina en pocas líneas, necesariamente se debe generalizar, puesto que lo contrario sería analizar concienzudamente cada ciudad, cada provincia y cada región. Por lo tanto, y tomando la actividad como un todo, se puede afirmar que está en auge, a pesar de … y en la línea de puntos podemos ubicar la escasez o directamente ausencia de apoyo económico oficial y/o de empresas que invierten abundantes sumas en actividades deportivas o espectáculos que consideran más “populares” o masivas.

A veces tengo la sensación de que la actividad coral es una especie de movimiento subterráneo: está en plena efervescencia y cada día hay más personas que participan, más coros que ganan premios en certámenes internacionales, más festivales regionales, más conciertos, más encuentros corales y mayor cantidad de público entusiasta.

Pero … salvo los pocos (poquísimos) coros con status “profesional”, cuyos integrantes perciben una remuneración del Estado Nacional o de algún Municipio, los demás están librados a su suerte. En el mejor de los casos, alguna Institución educativa, bancaria o de profesionales (médicos, abogados, ingenieros, etc.) se aviene a dar su nombre a un coro, lo que significa un sueldo (no siempre bueno) para el o la director/a y tal vez un lugar para ensayar. Los coros “independientes” se sostienen con el aporte de sus integrantes y frente a la posibilidad de un viaje, ya sea al interior o al exterior, recurren a venta de rifas, actuaciones “a la gorra”, ahorros propios y contribuciones de familiares que adhieren a su proyecto.

La poca importancia que se da a los coros, en comparación con otros intérpretes, queda evidenciada en los conciertos sinfónico-corales. Todo el mundo cobra, los integrantes de la orquesta, el director, hasta los agentes de prensa, pero no los coreutas. Con suerte, el coro, como institución y con la condición de tener personería jurídica, percibe un pequeño porcentaje de las entradas (si las hubiera), que pasa a formar parte de un fondo, destinado a solventar viajes o grabación de algún CD (cuya venta posteriormente irá también a incrementar el mencionado fondo).

El argumento al que se recurre para cometer esta injusticia, es que los integrantes de un coro vocacional, son precisamente cantantes vocacionales, que lo hacen “por amor al arte”, quitándole así el mérito a los esfuerzos realizados para lograr un concierto de nivel “profesional”.

Aún así, trabajosamente, sorteando obstáculos, la actividad coral avanza… Los coros son muy solicitados para cantar en todo tipo de acontecimientos, y se va logrando que el gran público acepte la idea de que el repertorio se compone no sólo de música “de Iglesia”, ya que la gama de posibilidades es bastante amplia. En ese sentido, creo que hay que poner el acento en la excelencia vocal que conlleva la jerarquización de la actividad, puesto que así como en un hermoso jardín aparecen las indeseadas malezas, es inevitable que en el ámbito coral y de la mano de algunos oportunistas, surjan grupos de personas bienintencionadas, pero que por su bajo nivel artístico y mediocre calidad vocal, producen un efecto negativo.

También resultan  ser un factor irritante aquellos nefastos personajes que, invocando laureles inexistentes, organizan  o pretenden organizar eventos, con el único fin de lucrar a costillas de los coros. Por suerte, los “malos” son una minoría y por ello fáciles de detectar.

En cambio los “buenos” abundan: los buenos coros, los buenos directores, los buenos organizadores… El futuro es promisorio. Habrá que continuar en la senda emprendida, persistir en la concreción de los proyectos y seguir creando espacios donde tengan cabida todas las manifestaciones del bello arte coral.

 

Rita Stein

“Encuentro con los Coros”

encuentroconloscoros@yahoo.com.ar

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Desde Trenque Lauquen deseamos Felicitar a quienes han dado vida y han sostenido en el tiempo al Noticiero Coral, un lugar de excelencia para las personas interesadas en el canto coral, en ésta, su edición Nº 100, convencidos de que este logro habla de vuestra genuino interés en revalorizar el canto coral y a sus protagonistas. Brindamos por las 100 ediciones y hacemos votos para que puedan continuar por muchas ediciones más. ¡Muchísimas Gracias!

 

Laura Inés Carabelli

Coro Mester de Juglaría – Trenque Lauquen

 

La importancia del canto coral

 

La voz es uno de los canales expresivos más ricos que una persona posee.

Cantar entusiasma, emociona, une, representa …

Muchas personas se acercan a un coro con búsquedas diferentes, hay quienes desean “aprender” a cantar, quienes buscan un espacio de canalización de sus intereses artísticos o quienes buscan ocupar su tiempo libre, compartiendo con un grupo de pares.

Personalmente, considero que el canto coral es una de las actividades artísticas más completas y ricas para la formación y el crecimiento personal.

Intentaré en este espacio, explicar por qué.

El trabajo coral permite que cada persona conozca y explore las posibilidades expresivas de su voz, a través de la adquisición de una correcta técnica vocal.  Esta se basa en pilares fundamentales que son: relajación (total y parcial), respiración (adquisición de una correcta mecánica fono respiratoria) e impostación (basándose en la exploración de los resonadores naturales y en la correcta apertura de la boca).

Además, en el coro se aprende a concertar con las otras voces, desarrollando independencia auditiva, se vivencian distintos aspectos de la expresión musical: matices, variaciones de movimiento (velocidad), distintas articulaciones, se adquieren nociones de estilística musical, buscando a través de todo esto, el desarrollo de la propia sensibilidad.

El trabajo expresivo apunta a lograr una interpretación sensible, el más alto logro de un coro, aquel que permite que todos los integrantes vibren en una misma frecuencia, sintiendo una unión especial a través de la cual llegan al público, logrando a veces una conexión difícil de explicar con palabras.

Los proyectos que surgen del seno de un coro suelen plantear necesidades económicas que rara vez tienen apoyo externo al grupo y esto genera trabajo extra, que muchas veces lleva tanta o más energía que el trabajo musical. Rara vez los coros tienen resueltos los aspectos económicos que surgen de sus giras, conciertos, encuentros.

A pesar de que a veces el trabajo organizativo resulta pesado, de que sería mucho más fácil tener algún apoyo económico, saber que el coro puede, por la fuerza del grupo, autogestionarse, ayuda a la cohesión grupal, porque sólo con el trabajo democráticamente resuelto, con el esfuerzo de todos, se puede llegar a buen puerto.

La cuestión especial es que todos necesitamos de todos en el coro, cada integrante del grupo, desde el director a cada coreuta, necesita inequívocamente de todos y cada uno. Y en ese compromiso y en esa suma de voluntades hay un verdadero centro de resistencia al individualismo creciente en la sociedad de hoy.

Muchas de las personas que integran un coro, no leen música ni tienen conocimientos musicales específicos, pero sin embargo logran comprender y utilizar conceptos para desarrollar habilidades que les permiten desarrollar su sensibilidad, logrando una profunda elevación personal, y una revalorización del uso constructivo de la fuerza del grupo.

El canto coral posee cualidades formativas muy valiosas a nivel personal, en el crecimiento vocal de cada uno, en la concertación grupal y en el nivel de expresión musical alcanzado, pero también constituye una fuente de desafíos, un  valioso tiempo compartido en pos de un objetivo común, una clara demostración de que con esfuerzo y compromiso grandes logros son posibles.

 

Laura Inés Carabelli

Coro Mester de Juglaría – Trenque Lauquen

laucarabe@yahoo.com.ar

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Cien ediciones – comienza el hacia las 200

Hoy el “Noticiero Coral” celebra su edición Nº 100. Cien números en los que no sólo ha contribuido como medio informativo, sino también – y especialmente a través de los jugosos comentarios de su editor el Profesor Andrés Jan – como medio FORMATIVO, lo que quizás sea aún más importante todavía.

Y por cierto que estos momentos tan especiales, proporcionan siempre una buena excusa para detenerse aunque sea un instante, a reflexionar sobre todo lo que hemos vivido en más de dos décadas de actividad coral, y lo que queda por hacer.

Porque a partir de aquellos días de Diciembre de 1983, cuando la vida institucional de nuestra República Argentina cambiaba, esperemos que ya definitivamente, también la vida coral argentina comenzaba a recorrer un camino de constante crecimiento que la llevó de unos pocos coros, no muchos coreutas y algún que otro festival importante como había en aquellos años, a una realidad actual de miles de coros y directores, más de un millón de personas relacionadas de una u otra manera con el Canto Coral, varias ONGs y Asociaciones Profesionales como ADICORA, AAMCANT, etc.  legalmente constituidas y trabajando firmemente por el quehacer coral, un mapa completo de festivales y certámenes, algunos de nivel internacional, varios medios de comunicación especializados en la difusión de los coros y sus actividades, y como corolario de todo esto, nada menos que la responsabilidad de organizar un Simposio Mundial de Música Coral, (el primero en Hispanoamérica), ya en su etapa final, todo esto por no mencionar a los ya muchos coros argentinos que han salido al Exterior y obtenido importantes premios en los certámenes internacionales mas importantes del Mundo.

Sin dudas que este momento de la actividad coral argentina es inigualable, y hay que no solo disfrutarlo como corresponde, sino también aceptar el compromiso de trabajar firmemente, cada uno desde el lugar que ocupa en este entramado de cosas, para lograr que continúe en el tiempo, y que nuestros coros y nuestros directores sigan creciendo, y sigan prodigándonos el placer de poder disfrutar de su música, y la alegría de saber de sus éxitos.

En definitiva, se trata de iniciar un camino de profesionalización en el buen sentido de la palabra; de entender que esta realidad que hemos logrado conseguir para Nosotros, requiere también ser conscientes de que la tenemos que revalidar a cada minuto con nuestras actitudes, incluso las mas cotidianas cada coreuta en su coro, cada director, cada gestor de eventos, cada docente capacitador, cada dueño o director de un medio informativo especializado, y cada uno de los que están en la gestión de organizaciones corales.

Ojalá que cuando este Boletín festeje sus 200 ediciones, podamos también nosotros decir que se ha seguido avanzando y creciendo. Porque viendo el entusiasmo que sus editores le ponen,  ¿A quién le cabe alguna duda de que ya ha comenzado el camino hacia la edición 200 de este Noticiero Coral?

 

Licenciado Tulio Fiorentino

tuliofiorentino@yahoo.com.ar

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En nombre  de la Red Coral Argentina, vaya nuestras  felicitaciones por las 100 ediciones de vuestro noticiero. El aunar esfuerzos para hacer crecer y querer esta fascinante actividad coral es la clave.

Y ustedes suman voluntades, tiempo y dedicación para difundir, promocionar o ilustrar .

Queridos Andrés y Celia , auguramos lo mejor y los animamos a continuar en esta acción “solidaria y desinteresada”

Pueden contar con nosotros

Unidos en el canto

Hugo Castro

Dir. Gral Red Coral Argentina

www.redcoralargentina.com.ar

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CORO -TRANSFORMACIÓN Y COMUNIDAD

Hablemos a canción quitada.

Por Hugo Castro

Lo escrito es  sólo una reflexión personal. Es simplemente una mirada más. Y si no lo fuera, servirá seguramente para generar un debate.

Son cuestionamientos que siempre me hice y que los quiero compartir.

Cuántas veces hemos leído o escuchado que  el coro es una herramienta de transformación social. Pero, ¿nos hemos puesto a pensar en qué consiste esa transformación y para qué producirla?

Nuestra obra personal adquiere su real importancia cuando se adapta al mundo o a la sociedad en que vivimos. Y en nuestro caso está centrada en el cantar y en los vínculos que tejemos dentro de un coro, en el “por qué y el para qué del canto”, sin olvidar que el estar vivos nos hace artistas de nuestras propias obras.

Pero, ¿puede el canto coral transformarse en un motor de crecimiento y modificar la vida del hombre? Creo que sí. El canto es también herramienta de transformación de uno mismo y en consecuencia, de una sociedad a veces enferma.

Si  entendemos  que salud no es solamente ausencia de enfermedad, sino la capacidad que  tenemos de adaptarnos constantemente a cada nueva  realidad, entonces nos daremos cuenta  de  que podemos ser generadores de cambio.

Todos tenemos algo que nos dice que pertenecemos a una cultura o nacionalidad, algo que nos hace sentir  PARTE  y unidos  con OTROS .Y ese sentimiento nos lleva a pensar que JUNTOS podemos y debemos generar cultura. Pero, una cultura en la que exista una acción liberadora y en donde la persona  no sea sólo sujeto de percepción, sino que tenga la posibilidad de ser,  además,  sujeto de experiencia.

En muchas oportunidades hemos escuchado que la actividad coral tiene  una función artística y educativa. Y estoy de acuerdo. Pero, ocurre muchas veces que nos olvidamos de qué  tipo de público tenemos frente a una agrupación coral.

¿Tenemos un público con ganas de aprender? o ¿tenemos un público con ganas de disfrutar y  gozar lo artístico? Tal vez se den las tres posibilidades. Ahora,  ¿los directores tenemos poder de lectura? o ¿nos limitamos a ofrecer lo que nosotros consideramos  que el  público debe “consumir”? Perdón…quise decir escuchar.

Y creo que además debemos tener en cuenta que los coros cantan mayoritariamente en encuentros corales, y el 90% de este público son los propios coros, que esperan su turno para cantar, con la sensación, humana al fin, de poder estar a la altura de las circunstancias, ya sea porque los coros que cantaron antes fueron mejores, o peores, o pares. El punto es que a mi entender, este “público” coral, las más de las veces no está preparado para disfrutar de lo que escucha, sino para tratar de salir airosos del trance. Lamentablemente los directores hacen eco de estas sensaciones. Quizá me equivoque, pero lo que sí es real  que la mayoría de los directores no preparan a su gente para aprender y disfrutar de lo que van a oír y de lo que van a cantar, lo que motiva una  al menos inconsciente infelicidad. Basta tener buena vista y observar detenidamente.

Hay momentos, pocos por cierto, en que un coro, o dos, logran que un encuentro sea especial, logrando la “comunión” (común-unión) entre el artista y el público., entre directores y coreutas participantes. Quizá la tarea sea descubrir quienes son los que logran eso, e intentar analizarlos e imitarlos.

¿Debemos incorporar en una presentación  obras porque el director las considera de jerarquía para el cultivo del público?

No olvidemos el cómo y el para qué  elegimos determinado repertorio.

¿Qué queremos trasmitirle al público?

Pensemos que repertorio elegido  marca la personalidad de la agrupación. Es la cédula de identidad. Es un  fiel reflejo   de lo que  se  es y de lo que se quiere decir.

¿Los directores tenemos, además del oído musical, un oído capaz de escuchar la música del público?

Una  respuesta la encuentro en el mismo público con su aplauso. Única herramienta del que dispone  como muestra de aceptación o de desagrado. Por el momento no he encontrado otro método de medición.

Y otra respuesta o, mejor dicho, otro signo, lo tengo en el escaso “público genuino” (léase no amigos ni familiares de coreutas… ni coreutas) que accede a  ciertos espectáculos corales. En la gente que se retira de las iglesias después del oficio religioso y antes de comenzar un encuentro coral. En los medios de comunicación que no difunden la actividad como correspondería.

Por ello me he tomado el trabajo en encuentros corales, en talleres y conferencias  en  diferentes puntos del país, de preguntarle a vecinos, público en general, directores, coreutas: ¿Por qué la gente no se arrima a los coros?

La mayoría da ciertas  respuestas que apuntan a lo aburrido, acartonado, inaccesible, entre otras apreciaciones. Y me movilizó de tal manera que me puse a reflexionar, llegando a la conclusión de que en parte tienen razón.

Una gran cantidad de agrupaciones de excelente trayectoria, según reza en los programas de conciertos, con una brillante técnica vocal, no tiene impacto comunicacional con la gente…. ¿Qué ha ocurrido en estos casos?…

Y me ha tocado en alguna oportunidad escuchar a un director decir que el público no valora lo que es bueno… Pero, la gente vino a ver coros. Digo yo. ¿Qué lectura se hizo en este caso del público? ¿En qué nivel se ubica el coro respecto del público?

Otra cuestión a tener en cuenta:

Se escucha decir también, a menudo, que el coro es una pequeña “sociedad” ideal. Donde cada uno, pese y gracias a sus particularidades, cumple su función para lograr un objetivo común: la superación, la excelencia y la felicidad.

La superación y la felicidad están claras.

Pero… ¿Qué es la excelencia?:

La excelencia es la calidad superior que hace a alguien o algo digno de una alta estimación y aprecio.

Pero… ¿Quién afirma esa “calidad superior”?. ¿Solo los entendidos?  O también  la gente con su aplauso. Porque si sólo “los grandes nombres del canto coral” son los únicos “autorizados” para determinar  una calificación, caeremos tal vez, en el grave error de la subestimación. Y lo que nosotros consideramos excelente tal vez para la gente (último destinatario) no lo sea. ¿No?

Seguramente, para lograr esta excelencia coral se necesitarán ciertos requisitos. Edad, experiencia, capacidad y estudio. Lo que transforma esta actividad, en ciertos casos, en selectiva.

Pero debemos hacer el esfuerzo para que el público pueda acercarse a nuestras manifestaciones disfrutar como oyente, pero también brindarle la posibilidad de integración.

Y me sigo preguntando.

¿Por qué al ver los prólogos de programas de festivales, concursos, encuentros, se leen hermosos  mensajes sobre las bondades del canto coral pero, al momento de hacerlos piel se hace difícil ponerlos en práctica?

Y para concluir:

¿Llegará el día en nuestro país que directores, asociaciones ligadas al canto coral, servicios corales en Internet, nos daremos cuenta de que debemos aunar esfuerzos para ENCONTRARNOS en el canto coral, dejando de lado “el elitismo”, ”la competencia”, “las comparaciones”, y nos pondremos a trabajar duramente  para revertir esta situación que nos oprime como familia coral?

¿Llegará el día en que sintamos que, con  los logros del OTRO y el aporte de UNO, formamos un TODO,   beneficiándose en definitiva toda la actividad?

¿Llegará el día en que no se subestime al púbico y podamos ser animadores para contagiar las ganas de escuchar y cantar “música coral?

No pierdo las esperanzas… Para lograrlo debemos tener coraje y llamar a las cosas por su nombre. Y no quitarle al hombre el derecho inalienable a CANTAR.

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La música coral y el director de coros

Para los que llevamos muchos años desenvolviendo una actividad tal hermosa como interpretar música y dirigir un Coro, nos llena de satisfacción y orgullo, que para Festejar las cien ediciones del Noticiero Coral de Jan, Celia, Andrea y toda esa gente maravillosa de Bariloche, nos soliciten, a los que alguna vez estuvimos participando de los Festivales que organizan, algunas impresiones sobre nuestras vivencias pasadas.

Decir hoy Bariloche, es para nosotros, mas allá de las bellezas naturales, el lugar en donde Jan, Celia, Andrea y toda una organización, realizan año tras año, incansablemente La Cita de Primavera, ejemplo de entrega, sacrificio y jerarquía. Los que sentimos realmente la música, introducirnos en esos Festivales, es un privilegio que todos quisimos alguna vez alcanzar. Allí, sí que existe Música coral que es buenamente apreciada por un auditorio culto y acostumbrado al deleite que emana de sus conciertos.

Para todo Director de un Coro en ese Festival, es dable encontrar el compañerismo, la generosidad, el deseo de hacer cosas y bien. Como me gustaría participar todos los años. Allí no hay diferencias. Todos somos iguales y generamos, sin quererlo, una brisa de hermandad, que nos reconforta y anima a seguir luchando por la Música y con la Música. El Festival se hace, por que Jan y su gente, le ha impuesto una impronta, una marca, un sello inconfundible. Allí se hace música. No importa si equivocamos la nota o la marca es tardía. Generar encuentros de Coros y participar, es lo más importante, para un coreuta, como a su Director. Gracias Amigos de Bariloche. Que la Cita de Primavera y el Noticiero Coral, perduren por los siglos de los siglos.

Juan Miguel Lacava

Director Coro Estable de Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos

corolacava@ciudad.com.ar

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¿Qué le diría a los jóvenes?

Que hay que soñar la vida para que sea cierta… Pregonaba el poeta Armando Tejada Gómez.

 

Queridos y respetados amigos Andrés, Celia, Andrea.

Desde Buenos Aires me sumo en mi nombre y en el del Grupo Vocal Anhelo a este sueño hecho realidad que jerarquiza la actividad musical: desde Bariloche el Noticiero Coral; vidriera para compartir experiencias, nuevas miradas, extender y profundizar el rol de la música coral, un espacio para el estudio, para la búsqueda de nuevos caminos, y la oportunidad de dar sentido a nuestro canto.

Recuperando la palabra de Armando Tejada Gómez…

El sentido de la expresión estética es el prójimo. El arte tiene esa finalidad. El destino final de la obra de arte, es el otro. Cuando uno parte desde esa perspectiva de finalidad en la labor estética, trata y busca de que finalidad se cumpla. A partir de cumplir todas las expectativas que el otro tiene, el mensaje sube en calidad, y a medida que produce el hecho estético, sube en categoría de conciencia, de comprensión a la vida. Porque se trata de la vida. Se sube en calidad, en la medida en que uno sube en la categoría de conciencia.

Y el Noticiero Coral, desde Bariloche para todo el mundo da sentido a nuestro trabajo como faro que ilumina este largo camino de dar y compartir.

Felicidades en estas 100 ediciones y por muchas más.

 

Concepción Gabaglio de Junod

Y Grupo Vocal Anhelo

congabaglio@yahoo.com.ar

 

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Música coral folclórica nacional

 

De un tiempo a esta parte, he podido observar la importancia dentro de la actividad coral que ha tomado nuestra música folclórica nacional, ocupando gran parte de los repertorios que abordan los distintos coros en nuestro país. Así también, puedo observar que los directores, en todos sus niveles, dedican significativamente su tiempo a la selección de nuevos arreglos; no es casualidad entonces pensar en la positiva proliferación de nuevos arregladores vocales dedicados casi con exclusividad a la recreación de obras de nuestra música nacional.

Y quiero hacer un punto aquí, un punto de inflexión para valorar el trabajo del arreglador ya que hoy, más que nunca, son ellos, los arregladores, los que proponen una nueva estética, una nueva senda que deberán continuar las nuevas generaciones, aportando la novedad, los nuevos lenguajes, enriqueciendo día a día las posibilidades de elaboración que exigen los distintos ritmos y textos de las complejas composiciones folclóricas argentinas. Son, además de talentosos y creativos, mujeres y hombres que, sabiendo que sus obras se distribuyen generalmente de mano en mano, amistosamente van sembrando, y aunque quizás nunca lleguen a cosechar, el impulso creativo les indica que el camino es seguir haciendo, y el fluir de ese caudal imparable genera una producción infinita de nuevas obras que están allí al alcance de quien quiera experimentar con nuevas formas o estéticas, sólo hace falta tomar el riesgo, tener la osadía de probar con lo nuevo.

Sin desvalorizar los arreglos y arregladores tradicionales, sino de la mano de ellos, como base de crecimiento, como fusión o dinámica de cambio, en memoria del camino que nos marcaron, hace falta saltar hacia adelante como hicieron ellos en algún momento, hacia nuevos universos sonoros, nuevas estéticas, nuevas composiciones.

Propongo entonces, crear un registro de arregladores vocales, en donde los directores puedan no sólo observar los nuevos trabajos de cada uno de ellos sino también encargar arreglos de obras que sean de su interés, de esta manera se crearía una interrelación de las necesidades artísticas y una profesionalización de un trabajo que hasta ahora sigue siendo vocacional.

Nuestra música folclórica nacional está allí, esperando ser recreada, y no para. Siguen naciendo nuevos tangos, nuevas zambas, nuevas chacareras, nuevos rocks; nuestro deber es descubrirla y animarnos a encarar ese desafío de transformarlas en obra coral; los directores, tenemos la obligación de elegir el repertorio y mi impresión es que muchas veces no nos arriesgamos, muchas veces nos quedamos con lo que conocemos porque sabemos que “funciona”, creo que nuestro rol exige tomar riesgo y eso es un acto de valentía, no debemos temer a lo nuevo, debemos acercarnos y experimentar pues hay mucha riqueza sino que perderemos.

Mi deseo es que esta reflexión sirva para plantearnos nuevos desafíos y construir el destino de nuestra música coral folclórica nacional.

Santiago Bucar

Director y arreglador Coral

La Plata. Buenos Aires. Argentina.

santiago.bucar@gmail.com

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EL COMPROMISO CON NUESTRA MÚSICA CORAL

Escribe Damián Sánchez

06 Nov. 2010

Gracias por la invitación a escribir en esta ocasión tan importante que celebramos todos por tener un medio como el de Ustedes que nos permite conocer, comunicar y estimular nuestras actividades y contactos.

 

Como Director de Coros, y los que me conocen lo saben, desde que recibo mi título allá por 1977 determiné mi camino sobre una opción que tomé en ese entonces: conocer, estudiar, trabajar, y divulgar la música argentina y de Latinoamérica, algo que no era entonces un objetivo prioritario en la formación de un músico, por causa del predominio histórico de una visión europeísta desde nuestro sistema educativo y nuestra cultura formal.

 

Desde entonces caminé dentro de la música popular, en ese momento con muchas carencias, distracción y menosprecio por parte de instituciones y maestros, situación que ha ido cambiando.

 

Ahora hay una visión diferente, optimista, interesada de parte de los jóvenes, que hace modificar los conceptos de planes de estudio y su proyección para incluir -desde la base- un plan más concreto que estudie nuestro patrimonio musical.

 

Este Patrimonio, como es natural, no puede ser analizado y aprendido sólo desde la música coral, aisladamente. Hay una relación directa con otras áreas y situaciones, como la música, poesía, geografía, época y el contexto político y social.

 

Sobre este planteo observo que hay muy buenos coros, directores cantando nuestra música y no están lo suficientemente contemplados estos otros aspectos con la rigurosidad que también se encara cuando se trabajan obras de tradicional repertorio

 

Hay cada vez más coros que se crean en municipios, lo que es muy bueno para nuestra actividad y realmente significativo.

 

Es algo que refleja el cambio de tendencia cultural que sucedió en nuestro país desde los años 60 hasta esta parte de nuestra historia, con el aporte silencioso, abnegado y hasta heroico de algunas generaciones de músicos, compositores, poetas y escritores que entendieron que la cultura popular no necesariamente se debe apoyar en la frivolidad de lo fácil y superficial.

 

Esos coros, multiplicados a lo largo de nuestra extensa geografía, en su mayoría, cantan actualmente repertorios de música popular, lo que también es muy bueno porque es una gran base para sostener nuestra identidad social. Pero me parece que en estos momentos, y pensando en la cultura que legaremos a las generaciones que nos siguen, debemos de cuidar no sólo el Qué, sino el Cómo.

 

En cada obra coral están presentes la música, la poesía, el arreglo y la interpretación. Son 4 elementos que llaman la atención ya que si alguno de ellos falla, la obra cae.

 

En general estamos trabajando canciones corales, ya sean arreglos o composiciones expresas para coro y el análisis que debe haber no solo pasa por la parte armónica, sino también por el reflejo del origen argentino y latinoamericano que debe ser perceptible a través de la interpretación, de lo que dice la poesía, la melodía y el arreglo.

 

Y remarco esto en especial porque sólo así podremos reafirmar una corriente musical un perfil propio, definido, que nos muestre como un pueblo con mucha historia, con una gran heterogeneidad social, pero unido en el sentimiento diferencial que nos identifica en una cultura, desde el arte y la creatividad.

 

Mi intención, como siempre, es aportar desde la experiencia y el conocimiento adquirido desde y fuera de la Escuela y quedo a disposición de quienes quieran conversar sobre esta opinión que siento y expreso con sinceridad.

 

A lo largo de mi experiencia he confirmado muchísimas veces que la identidad musical argentina y latinoamericana está presente en jóvenes y adultos, hombres y mujeres comunes -muchos sin formación académica- que, con algunos elementos didácticos bien orientados, se convierten en el sostén más apasionado de una cultura que estuvo latente, invisible casi por décadas, pero muy viva porque tiene una profunda raíz popular.

 

Por esto es bueno recordar siempre que somos dueños de nuestra música; somos herederos de su historia y responsables por su proyección y su presentación. Y naturalmente, somos también responsables de hacerlo con el rigor y el respeto necesario para que nuestro trabajo sirva de ejemplo para los que vienen. Debemos hacer de nuestra música lo mejor que podamos entregar de nosotros, porque es la única forma de mantenerla viva, vigorosa.

Nuevamente gracias.

 

Maestro Damian Sanchez

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Mi experiencia con el Canto Coral

La actividad coral es una propuesta que moviliza colectivamente a millones de personas en todo el mundo. Probablemente debido a la doble función de la voz humana para el lenguaje y el canto (tanto en la recepción como en la producción) los resultados del instrumento vocal son componentes centrales en muchas de las ejecuciones artísticas más diversas.

En nuestro país, niños pequeños, jóvenes, adultos y adultos mayores tienen la posibilidad de disfrutarla, participando en agrupaciones provinciales, municipales, universitarias, talleres vocacionales, y tantas otras. Se revela como una alternativa atractiva, enriquecedora y formativa que enseña a convivir, compartir y respetar al otro.

Si bien cada agrupación tiene singularidades que le dan identidad: los grupos etarios que las conforman, el repertorio que interpretan, la programación que sostienen,  etc, todas aspiran a desarrollar aspectos interpretativos, artísticos, así como el crecimiento musical, estético y humano de cada integrante. Cumplimentando así, la función esencialmente socializadora, creativa y humana que se le asigno históricamente.

Particularmente, para los niños y jóvenes el contacto con la actividad coral, les brinda un espacio para la creación, el desarrollo de la imaginación, les permite probar, intentar desplegar las alas internas, y configura un lugar particular, mágico, donde cada uno es el único protagonista.

Una vez les solicite a mis coreutas que dijeran qué es lo que el coro significa para ellos, fue una caja de sorpresas:

* Es un lugar donde no soy juzgado por cómo luzco, sino por cómo soy, todos cantamos como uno.

* Significa mucho, son los días de la semana que puedo olvidarme de mis problemas y entregarme totalmente a lo más quiero en esta vida …, la música.

*Coro significa compañerismo, amistad, responsabilidad y el poder expresar todo lo que tenemos en el alma. Cantar es mucho más que cantar, es ser uno mismo y realizarse como personas y demostrar que todos tenemos algo en lo que brillamos.

* Un lugar donde encontré cariño, comprensión y mucha buena onda, un escape a lo cotidiano.

* Para triunfar en la vida hay que empezar por algo… yo empecé cuando tenía cuatro años. Es mucho lo aprendí allí dentro y pienso que me servirá en el futuro para llegar a  convertirme en lo que quiero. Lo mejor es que ahora tengo un grupo de amigos para toda la vida con el cual comparto diferentes vivencias. Este coro  esta formado de calidad musical y humana…   Música = Calidad  = Amistad.

*Gracias al coro convertí la música en mi eje, mi refugio, en el escape a un mundo que tanto lastima … Cuando canto olvido los temores, las limitaciones y los imposibles. El ciclo se completa, la voz ya no te pertenece y tu espíritu se eleva y al fin encontrás lo que muchos llaman, PAZ.

*En situaciones límite de enfermedad, recordar las melodías aprendidas en el coro, fue una caricia para el alma y un sedante para el dolor.

*El Coro es un criadero de amigos, y de verdad, es un grupo donde todos somos iguales, no hay discriminación, la música nos une y  nos hace  mejores personas.

Esta diversidad conforma el pensamiento de una familia coral, donde cada integrante eligió voluntariamente cantar, estimulado por sus padres, profesores, e intereses personales y por la música misma. Aprendieron a cantar en forma natural y expresiva, como cualquier otro acto de comunicación, compartiendo con otros sus potencialidades, dificultades y desarrollando así  una  musicalidad  particular.

En este sentido el canto en la infancia se presenta como un espacio donde los niños y jóvenes aprenden, a ser libres prueban, ensayan darle forma a sus propias versiones de todo lo que van conociendo, darle un propio formato (que puede desviarse, deformarse, agrandarse, desentonar, ser mucho más bello) a su propio caudal de experiencia vivida.

Si bien la actividad coral del país ha alcanzado un nivel importante tanto a nivel nacional como internacional, no existe aún una clara y generalizada conciencia política respecto a la importancia que posee el canto coral, como herramienta de formación para niños y jóvenes.

Resulta necesario entonces crear espacios para que junto con las autoridades, el Estado, podamos construir un marco normativo (político-artístico) que resulte el soporte  de acciones concretas destinadas a promover, facilitar y estimular el desarrollo de la actividad coral, reconociendo el verdadero lugar que le corresponde como parte de la cultura  en una sociedad.

De todos depende: gobiernos, escuelas, padres, maestros, que planifiquemos los espacios para dotar a los niños y jóvenes de los conocimientos y las competencias, tanto cognoscitivas, expresivas y de comunicación, para que puedan desenvolverse en un mundo de rápidos cambios sociales y tecnológicos, donde predominan los modos de vida urbanos, donde el mercado laboral es cada vez más móvil y competitivo y en el que el aprendizaje a lo largo de toda la vida será indispensable.

* Quizás no tenemos en nuestras manos la solución de los problemas del mundo, pero ante los problemas del mundo tenemos nuestras voces.

Maria Eugenia de Chazal

Directora

Coro de Niños y Jóvenes Cantores de la UNT

Coral Juvenil de la UNT

Tucumán  / Argentina

medecha@uolsinectis.com.ar

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Influencias de la actividad coral en el desarrollo del niño y del adolescente

Realidad socio–cultural

Nuestros niños y adolescentes de todos los niveles socio-culturales están atropellados por la cultura del consumismo, del individualismo, del egoísmo, y una parte de ellos se encuentra en situación de riesgo social. Sin duda alguna la música – la más popular de todas las artes – y su práctica bien puede cumplir un rol altamente importante en esta situación concreta.

 

Función del coro

Al margen de su especificidad, tal es la de reunir a nuestros jóvenes ofreciéndoles el acceso al conocimiento y a la producción musical, desarrollando las competencias inherentes al buen canto – correcta emisión e higiene vocal, afinación, justeza rítmica y expresión – es asimismo movilizadora, favorece la solidaridad, la tolerancia, la responsabilidad y el espíritu de compromiso, entre otros, motivos todos ellos más que suficientes para apoyar e invertir energías en proyectos formativos como el que nos ocupa.

–          La expresión última del canto compartido nos depara un verdadero milagro: existe el todo, únicamente si cada uno aporta lo suyo.

–          Mas también se da en otro sentido; el crecimiento del grupo como tal enriquece las individualidades y las ennoblece; en definitiva, cada día nos hace un poquito más personas.

Desde lo individual

El canto coral pretende el desarrollo armonioso de la personalidad del coreuta, donde a la par de una irremplazable vivencia estética adquiera las bases de un comportamiento social de profundas connotaciones humanísticas, y que es el fruto más valioso que se puede alcanzar como resultado de su esfuerzo anónimo y consecuente.

Un coro permite la formación no sólo cultural, sino también social y personal de sus integrantes, al impartir sentimientos de compañerismo, responsabilidad, respeto, tolerancia, disciplina, solidaridad, dedicación, constancia, superación personal, más el desarrollo cultural que se pueda lograr.

Podemos mencionar expresiones de jóvenes integrantes de coro, relacionadas con su sentir:

“El coro es una actividad a la que ya he dedicado más de la mitad de mi vida, en el que no sólo he aprendido a cantar, sino que he hecho muy buenos amigos, compartido muy lindos momentos y en el que aprendí muchas lecciones de la vida.” (Martín)

“El coro no sólo me da las herramientas para expresarme en una disciplina artística, sino que también me permite despertar emociones y comunicarlas. Podríamos decir que el canto también es un medio de catarsis, permite distenderse.” (Florencia)

Desde lo social

La concurrencia de varias voluntades determinadas hacia un mismo fin, hace que la proyección social de un coro sea mucho mayor que la del canto individual. La participación de un número considerable de voces cantando simultáneamente, presupone la existencia de un pacto previo, de una empresa común  al servicio de la sociedad a la cual pertenece.

La estructura interna de un coro requiere de ciertas pautas de conducta que son indispensables para la buena marcha de la agrupación hacia las metas propuestas. Sentimientos de compañerismo, solidaridad, respeto al semejante, tolerancia e incentivación de hábitos de orden, disciplina y constancia son algunos de los rasgos que se encuentran en la labor coral.

El coro, como hemos dicho, es una expresión musical de hondo contenido social, y constituye un instrumento de educación musical y desarrollo cultural de notable trascendencia y eficacia, en tanto y en cuanto ajuste su repertorio y programación de trabajo a las necesidades y características del grupo social en que desarrolla su acción, sin perder de vista que este  proceso de “adecuación ambiental” no significa resignarse inevitablemente a elegir tan solo aquel repertorio que pueda ser consumido de inmediato. Debe prevalecer siempre que en toda presentación exista un aporte didáctico destinado a la elevación del nivel cultural general.

 

Qué cantan nuestros niños y adolescentes

En primer lugar estoy convencido de que nuestros alumnos coreutas cantan lo que el buen criterio musical y poético del director ha elegido. Siempre pregunto a los niños cuáles son las canciones que más les gustan y cuáles no quisieran seguir cantando y, por lo general, les gustan todas y no quieren seguir cantando aquellas que han repetido en numerosas actuaciones y actos escolares (esto es, más por cansancio que por gusto musical, por cuanto generalmente son los caballitos de batalla, las que mejor les salen y por lo tanto perduran en los repertorios). Y en los adolescentes, muchas veces uno se lleva sorpresas, después que les ha enseñado canciones que en primera instancia le resultan desconocidas, terminan disfrutándolas una vez que han logrado valorar su contenido.

Es necesario entonces el buen criterio y el tino del maestro para elegir las canciones, conforme las edades y los intereses lógicos de cada grupo, privilegiando los contenidos que se refieran a valores estéticos, éticos, espirituales, en síntesis valores de vida. En ello tienen que ver algunos requisitos indispensables de la canción: melodía cantable; ritmo fluido, interesante y vital; tesitura cómoda; extensión razonable y acorde a cada edad, que ayude a la memorización; texto poético rico; el placer que encontrará el niño al entonarla y aprenderla y el maestro al enseñarla, a lo que sumamos las bondades del arreglo coral (independencia de voces, dificultades armónicas, tipo de textura, alternancia de la melodía, utilización de onomatopeyas, etc.).

Aquí cabe coincidir con Kart Pahlen cuando señala que “la canción más bella en un mal arreglo deja de ser bella. En cambio, una melodía sencilla y aparentemente muy simple puede adquirir atracción inusitada por medio de un buen arreglo. Como buen arreglo entiendo en nuestro caso no solo ‘musicalmente impecable’ sino también a la altura del niño. Tiene que ser hecho, digamos, a medida. No excederse en la extensión de las voces para aprovecharlas en toda su extensión. Ser melódico también en las voces acompañantes. L mismo cuidado que para la parte musical pido para la literaria. Solo lo que el niño entiende y siente, solo lo que le interesa, puede formar parte de la base poética de un buen coro. El arreglo ha de ser perfecto también en ese sentido”

De esta forma, el canto coral suma un aporte muy valioso al desarrollo de nuestros niños y adolescentes, que les permitirá generar un espacio genuino de expresión musical, una valoración de las expresiones artísticas propias y de los demás y un fortalecimiento del núcleo social de pertenencia, entre otros tantos aspectos positivos.

Con las palabras de Zoltán Kodály, podemos concluir que “el canto coral es muy importante: el placer que se deriva del esfuerzo de conseguir una buena música colectiva, proporciona hombres disciplinados y de noble carácter, su valor en este aspecto es incalculable”.

Que canten nuestros niños entonces …

 

 

Carmelo Fioriti

Director de Coros

Arreglador

cfioriti@speedy.com.ar

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Recomendado y sin contraindicaciones

 

La gente que canta en un grupo o coro, aprende a disfrutar de compartir, de ser parte de un todo construido a partir del aporte de cada uno. El coreuta descubrirá que todos somos importantes para lograr interpretar  una obra que haga emocionar, sentir felicidad y pasión, no sólo a quien escucha, sino a sí mismo.

Cuando se hace música coral, no sólo se alimenta el alma y el espíritu por la exaltación que pueda llegar a generar el cantar junto a otros, sino que a la vez la mente se ejercita porque memorizamos partes, recordamos melodías y textos, reconocemos alturas de acuerdo a los gráficos, diferenciamos duraciones y las relacionamos. El organismo se siente vivo, porque interpreta ritmos (de los más simples a los más complejos), síncopas y polirritmias que lo mantienen en actividad, porque los centros nerviosos, músculos y hemisferios cerebrales están activos, y el cuerpo reacciona moviéndose, meciéndose, destrabándose, ajustándose. Las dinámicas con que se interpretan ejercicios y obras, permiten ser sensibles a las sutilezas de  un sonido piano o débil y a la imponente energía  y potencia de un forte o fortissimo. La expresividad nos permite reinterpretar aquello que el autor de una obra quiso decir o contar, para ello se analizan los textos y las músicas y es importante que el coreuta sepa de qué se trata, cuál es su origen (temporal, geográfico, estilístico, cultural y social), y es así como no sólo crece el conocimiento sino que se imprime (como grupo) una particular característica a la obra, se interpreta. Esto, es posible que nos ayude en la vida cotidiana a valorar y respetar las diferencias étnicas, culturales, sociales, estilísticas y por otro lado a permitirnos tener una mirada particular de las situaciones y cosas que nos rodean. También el lenguaje se enriquece en los coreutas, no sólo al adaptarse a la interpretación de diferentes idiomas, sino el uso de palabras del idioma originario que muchas veces se desconocen y se vuelven estériles.

Cantar diferentes armonías,  admite  descentrarse de sí  mismo y comenzar a concertar en función del sonido de los otros, que se complementarán tanto sucesiva como simultáneamente. El trabajo por cuerdas dentro de la agrupación, consentirá el protagonismo de unas voces sobre otras (dependiendo de quién lleve la melodía), creando conciencia acerca de que hay momentos para destacarse y otros para dejar que otros lo hagan, como debiéramos hacerlo en la vida cotidiana para lograr el equilibrio en las relaciones interpersonales.

Si en el coro se hace una preparación vocal a conciencia, el cantante mejorará su postura, capacidad respiratoria, descifrará tensiones musculares para así buscar la relajación y al encontrar resonadores y la colocación de la voz, se reconocerá como instrumento, para aceptarse  y comprender que esa voz que escucha es él mismo. Cuando nos reconocemos, nos valoramos y aprendemos a querernos.

Por otra parte, las presentaciones generan que el grupo se afiance como así también las relaciones interpersonales; se tiene una responsabilidad con uno mismo y con los demás, se es parte de un proyecto, de un trabajo que llevó tiempo compartido y personal. Con el paso del tiempo, se va disfrutando más de esa instancia y se comprende que ese regalo en forma de música que se entrega al público es siempre retribuido con aplausos, sonrisas, miradas, abrazos, palabras y hasta lágrimas de quienes escuchan; así nos llenamos de gozo y la autoestima se acrecienta.

Demás está decir que las experiencias en las que se comparte con otras agrupaciones (tal como sucede en la Cita Coral en Primavera en Bariloche), conllevan el placer de deleitarse con las interpretaciones de diferentes coros, intercambiar material y opiniones, valorar formas de trabajo, capacitarse a nivel musical-coral y aunar las voces, haciendo que las fronteras no nos separen sino que nos encuentren en un mismo caminar.

Todas estas palabras surgen de mi experiencia como coreuta (desde la adolescencia) y como directora coral, por el impacto que ha tenido en mi vida personal y la significancia que ha adquirido la actividad en todos los ámbitos en que me fui desarrollando profesionalmente.

Considero que la actividad coral, el canto grupal, puede ser una especie de terapia alternativa, recomendable y sin contraindicaciones. Es una forma de cuidarnos a nosotros mismos, conocernos  y mimarnos a través de la música, para que se acreciente la paz entre los seres humanos y seamos capaces de respetemos y amarnos más.

¡Felicidades por estas cien ediciones del Noticiero coral, años de trabajo y difusión de tan preciada actividad!

 

Profesora Susana Bustos

Zéfiro Canto – Comodoro Rivadavia

suelibus@hotmail.com

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¿Podemos soñar juntos?

Detenerse y mirar las cosas de la vida, las que nos identifican, las que nos unen, las que nos ayudan a pensar, a reflexionar … y lo primero que se me ocurre es preguntarme: ¿qué es el arte?

Edgar Alan Poe dice: “si se me pidiera que definiera en pocas palabras el término arte, lo llamaría la reproducción de lo que los sentidos perciben a través del velo del alma”.

Una poeta argentina describe: “me he quitado sin pudor los siete velos que cubren el alma, te mostré mis llagas y mis rosas, quebré la distancia que separa los seres, me di entera en cada palabra”.

¿Habrá libertad más elevada, más vasta y potente que la de la entrega? …

Otra hubiese sido la historia de lo humano si sus victorias y conquistas se hubieran asentado en el amor, en el arte, de manera de poseer sólo aquello a lo que uno se ha entregado. Y ésa es la idea que me acerca hoy: el arte a través de la música, de una voz, de muchas voces. Eso, muchas voces …

Siento la alegría de compartir el N° 100 de la revista digital Noticiero Coral.  Recuerdo la primera propuesta de este encuentro virtual, la colaboración de Clyd (*), sentirnos parte del emprendimiento, de la búsqueda, de la creación, apoyar y admirar a  los responsables que entregan muchas horas de su tiempo para diagramar y hacer posible que el noticiero nos llegue a tanta gente de distintos lugares, brindando  noticias, enseñanzas, conciertos, compartir …

Soñemos entonces … ¿acaso no es importante el que siembra luces, el que usa las palabras, la música, la danza o una pincelada para reivindicar el horror y las miserias, el que detenta el poder de desentrañar los sentimientos más hermosos del ser humano … ? ¿O vivimos un tiempo donde no hay espacio para el arte? y sin embargo, cuando todo estalla, cuando todo sangra, cuando todo duele, es la voz susurrante del arte la que sirve de bálsamo.  Nos permite conectarnos, descubrir otras existencias y atesorar la misma entrega.

Es el arte el que te permite vibrar con las pequeñas cosas, que son las que valen, te dan la alegría que el gran suceso ignora. Es quien te convence que la vida vale la pena ser vivida, que valés no por lo que tenés, sino por lo que sos, por lo que das, por tu entrega. Es el arte a través del artista el que lleva una luz encendida para que el mundo no quede a oscuras. Por todo eso y mucho más, gracias por la oportunidad de participar en el N° 1 y en el N° 100 del Noticiero Coral.  Y … ¿sabés de que se nutren quienes crean y diseñan el noticiero … ? De nosotros, de vos, de nuestro afecto, de nuestra cercanía. No tienen otros premios, otros alicientes, pero sí el placer de invitarnos a compartir el encuentro. El crecimiento de la persona exige que lo acompañe un proyecto por que el hombre crece, madura, tiene otras vivencias, nuevas metas, habla otros lenguajes que son parte de esta Revista Digital Coral, como yo la identifico.

Estoy segura que Clyd comparte mis expresiones, mi agradecimiento, mi felicitación y en mi abrazo sientan también su presencia, su palabra su pasión y el cariño grande desde nuestros corazones.

¡Adelante … ! Continuemos soñando.

 

Alicia Ferrari

alife@speedy.com.ar

(*) Nota de los editores: Clyd es el gran músico Clydwyn Ap Aeron Jones (1913-2008), esposo de Alicia Ferrari, con quienes hemos compartido muchísimos gratos momentos, y quien fuera guía, más allá de lo musical.

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Mis vivencias en Bariloche

En 2004 fui invitado a participar del curso de dirección coral organizado por la institución coral Coro Niños y Jóvenes Cantores de Bariloche bajo la dirección de su director el prestigioso maestro Andrés Jan.

Después de este curso, en el mismo año volví a Bariloche para presentar una clase magistral sobre la historia de la música coral de Brasil invitado por el Festival Internacional Cita en Primavera. Esta clase magistral la había presentado a los integrantes de los coros participantes, como así en la Sala de Prensa de la Municipalidad de Bariloche. A partir de ese año me presenté en todas las ediciones de la Cita en Primavera (y espero estar entre el 7 y el 10 de Octubre del año que viene, en la décimo primera edición)

Desde la primera vez que volví de Bariloche, empecé a recibir el importante periódico llamado Noticiero Coral, adonde pude estar en contacto con las últimas noticias acerca los corales argentinos e internacionales, además de divulgar los festivales que se realizan por el mundo.

De mi parte, felicito a los editores del noticiero coral como los organizadores del Festival Cita en Primavera, que hicieron con que mi clase magistral se desarrollase y fuese presentada en otros sitios, también en el país amigo de Chile. Mediante esta Clase Magistral, realizada en multimedia, pude presentar a un muy heterogéneo público (desde músicos a alumnos de las escuelas medias), a los más importantes compositores de mi país, Brasil, como así también las obras musicales de todos los períodos brasileños, llevando, a partir de la cultura, también la amistad, la paz y hermandad coral Latinoamericana.

Con todo mi cariño

 

Maestro Marco AB Coutinho

marcoabc5y@gmail.com

 

Nota de los editores del Noticiero Coral

Marco AB Coutinho, Poeta, Compositor, Director Coral y Profesor, hoy jubilado, trabajó durante treinta años en el Centro de Educación Profesional Escuela de Música de Brasilia en la parte de dirección coral, Historia de la música y percusión, como así también participando por veintiocho años del Coro Madrigal de Brasilia no sólo como cantor, sino también como Presidente de su Avocación y como subdirector del coro.

 

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Recuerdos de la pasada X Cita en Primavera

En Octubre pasado, tuve el honor de participar del X Festival Internacional de Coros Cita en Primavera (San Carlos de Bariloche, Argentina) organizado por el maestro Andrés Jan. En la ocasión, además de disfrutar de la maravillosa ciudad del Festival y de la calurosa recepción por parte de los organizadores, tuvimos la oportunidad de charlar y cambiar experiencias a cerca de la realidad del canto coral en Brasil y Argentina hasta los días de hoy.

Trabajo en Brasilia, la capital de Brasil, como directora de los coros del Superior Tribunal de Justicia, como así también del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada y del Operador Nacional del Sistema Eléctrico. Son coros de empresas públicas y privadas adonde el principal objetivo es ofrecer a los participantes (funcionarios) momentos de relajación mediante la práctica del canto en conjunto. Por eso, nuestro trabajo como directores, en la verdad va mucho más del lúdico. Tenemos el compromiso de brindar a los cantores lo mejor posible para tener una performance musical de buena calidad.

Confieso que mi búsqueda diaria es estimular los desafíos para motivar a mis grupos para que puedan caminar con pasos más largos. Hago técnicas variadas de ensayos, elección de repertorio, ejercicios que los motiven para que no pierdan el foco entre lo lúdico y lo pedagógico y la presentación en cuestión. Pienso que el secreto de un buen trabajo con los coros es exactamente este núcleo: ejercitar el aprendizaje musical para el  mejor  desempeño.

Con respecto a este aspecto, son los Festivales y Encuentros de coros grandes oportunidades para el desarrollo de los grupos corales, justamente por la estimulación del viaje, por los intercambios musicales y personales, los coreutas consiguen vencer grandes desafíos y establecer nuevos paradigmas musicales. Es posible, agrandar horizontes en relación a distintas sonoridades, fraseados, repertorio, estilos y hasta distintas técnicas de dirección.

Por los motivos expuestos, quiero de todo corazón decir gracias por la iniciativa de los organizadores de la Cita en Primavera, en especial al Andrés Jan por mantener vivo el Festival en cuestión que es el más grande ejemplo de cómo la vida coral se manifiesta en distintas partes y culturas. Deseo que en los próximos años podamos compartir aún más, como una manera de estimular el intercambio, la amistad y la paz entre nuestros coreutas.

Muchas gracias.

 

Isabela Sekeff

isabelasribeiro@uol.com.br

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¿La música, una herramienta de integración entre los pueblos?

Nuestro buen amigo Andrés Jan me ha solicitado unas líneas para el “Noticiero Coral” con motivo de su edición número 100.

Primeramente quiero felicitar a todos quienes hacen posible la existencia de tan valioso elemento comunicacional porque significa mantenernos informados y relacionados para potenciar la labor que coros y conjuntos instrumentales hacen en estas latitudes. ¡Que siga cumpliendo muchas centenas más!

Y, a propósito, quiero compartir con los lectores algunas reflexiones sobre la importancia que puede asumir la Música en la fraternidad entre los pueblos.

A este respecto la labor que ha realizado el Coro de Niños y Jóvenes Cantores de Bariloche bajo la dirección de Andrés Jan en nuestro sur chileno es destacable pues no sólo nos ha enriquecido con su presencia sino que ha transmitido su experiencia a muchos coreutas chilenos desde la Región de Aysén hasta Santiago.

Especial mención merece su integración con orquestas chilenas con las cuales se ha presentado en ambos países y también la inclusión de instrumentistas nuestros en su “Camerata Nativitalis”.

Y cómo no recordar su participación en la interpretación de “El Mesias” de Haendel junto al Coro de Chaitén y al de la Universidad Austral de Chile con motivo de la consagración de la Catedral de Valdivia en 1998.

Han sido varias las oportunidades en que los hemos recibido en nuestros hogares con motivo de su participación en diversas presentaciones en nuestro sur, acogida que ha permitido mantener lazos de amistad inamovibles en el tiempo.

Por nuestra parte, durante tres años consecutivos hemos tenido la oportunidad de realizar conciertos conjuntos con la Orquesta Sinfónica del Neuquén, cuando la dirigía el Maestro Naldo Labrín, con presentaciones en las regiones de Los Ríos y los Lagos en Chile y las Provincias de Neuquén y Río Negro en Argentina.

Más que la experiencia musical, rescato la vivencia humana que significó  realizar una labor de difusión que permitió a habitantes de alejadas localidades chilena y argentinas gozar por primera vez de la audición directa de obras sinfónico-corales.

Recuerdo con especial afecto la coincidencia que se produjo en dos pueblos el año 2006 (Máfil en Chile y Plaza Huincul en Argentina): terminada la interpretación del “Réquiem” de Mozart se me acercaron dos habitantes de ambas localidades y me dijeron: “Gracias Maestro, por traernos el Paraíso a nuestro pueblo”. Las mismas palabras dichas por personas de dos países diferentes y de localidades separadas no sólo por la cordillera sino por más de 500 kilómetros. Y ejemplos sobran.

Recientemente, con motivo del bicentenario de ambos países fuimos invitados por Coral Neuquén a cantarles música chilena a los numerosos compatriotas que viven en esa provincia. Lo hicimos en septiembre con motivo de nuestra festividad patria y los amigos nuequinos vinieron en octubre a entregarnos música argentina.

En este contexto quiero expresar nuestra gratitud a los hermanos argentinos que nos han permitido esta bella integración y deseo manifestarles a los coros hermanos tras la cordillera que estamos dispuestos a recibirlos cuando quieran venir a entregarnos su canto.

Termino compartiendo con los lectores una situación vivida durante los álgidos días de diciembre de 1978 cuando las dictaduras militares de ambos países estuvieron a punto de llevarnos a la guerra. En un ensayo un coreuta pidió la palabra y dijo más o menos lo siguiente: … “ni sueñen que voy a levantar un arma en contra de compatriotas de amigos argentinos que nos han recibido en sus hogares y que nosotros también hemos acogido …”

Con estas sinceras palabras creo responder la pregunta que encabeza este modesto artículo.

Hugo Muñoz

Director del Coro de la Universidad Austral de Chile (Valdivia)

corouach@uach.cl

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…PARA CERRAR NUESTRO NOTICIERO 100 (volveremos a encontrarnos en Febrero/11)

 

Hoy que el mundo ha postergado la solidaridad, y mientras unos consumen  placeres  , a otros les han hecho olvidar  el derecho a consumir…

Hoy que la servidumbre o la esclavitud sostienen la producción para que pocos  sean aun más ricos.

Hoy, que muchos coincidimos en caminar por la vida con principios sanos y honestos.

Hoy que muchos  creen profundamente en el hombre, en la bondad, la entrega, el desinterés.

Hoy que pareciera que tener es más importante que ser y que recibir es más valorado que dar:

el Noticiero Coral, en una postura sincera y profundamente ecuménica,  les envía el deseo  de Felices Fiestas disfrutando del cálido amor de las personas queridas

 

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Si querés enviar información relacionada con tu coro, hacer un aporte personal, suscribirte, suscribir a un amigo o no recibir más este Noticiero Coral podes enviar un correo a

noticoral@speedy.com.ar

celyar@speedy.com.ar

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