Relaciones en grupo

Sostener el timón en tiempos tempestuosos

por Andrea Turchi -

La crisis global dificulta la gestión y coloca a las organizaciones en una situación compleja. En ese escenario negativo, pueden contraer su actividad intentando sobrevivir o fortalecerse y crecer.

Toda crisis golpea. Trastoca y modifica. Altera y crea incertidumbre. Y en su impacto interpela a hombres y organizaciones. La respuesta define a los que la atraviesan. Están quienes se atienen estoicamente a soportarla y quienes deciden enfrentarla. Aquellos que la ven como un huracán devastador y otros que la perciben en su duplicidad de abstinencia y fecundidad. Hay organizaciones que se desangran y otras que crecen y evolucionan.

Y aunque muchos puedan pensar que poder aprovechar las oportunidades que suelen acompañar a toda crisis es sólo una cuestión de suerte, el éxito se debe a una suma de elecciones, decisiones y estrategias. Es el resultado de hacer y no hacer. Es el producto de acciones concretas.

Entre ellas:

  • Conocer a fondo el negocio y medir su funcionamiento. Para esto es necesario definir parámetros que ayuden a mensurar aquellas áreas de la organización que requieren estar bajo control. Así, por ejemplo, datos ciertos sobre volúmenes de producción y de ventas diarias, semanales o mensuales; costos en general y en particular; márgenes de utilidad; efectividad de los empleados; mayor o menor demanda de cada producto, etc. mostrarán claramente dónde se está parado y también colaborarán en el armado de una base sólida para la toma de decisiones.
  • Mejorar la productividad. La ralentización provocada por la crisis puede dar la posibilidad de optimizar procesos y ganar en eficacia. Quizás sea el momento oportuno para realizar una migración de sistema, desarrollar una capacitación intensa o diseñar nuevos modelos de negocios. El tiempo disponible puede servir para escribir manuales de procedimiento, iniciar un proceso de certificación tipo ISO 9000 o realizar conteos y reorganizar el stock.
  • Aceitar los mecanismos de base. Verificar qué productos o servicios son rentables. Repensar los gastos. Revisar y ajustar consumos de energía, de comunicaciones, de logística, de embalaje. Ampliar las posibilidades de cobro. Diseñar una política cabal de riesgos, garantías, plazos y gestión de la morosidad.
  • Compartir. Hay que hablar de los miedos, los riesgos y las resoluciones. Los mismos empleados a los que se les pide compromiso y entrega, que serán el sostén de procesos de ahorro y austeridad, merecen estar al tanto, compartir aquellas decisiones compartibles y conocer el devenir de la organización que es parte de su vida. El capital humano es uno de los activos más valiosos, y su gestión requiere mucho más corazón que estrategias.

También es importante compartir con otras organizaciones los problemas y las soluciones. Establecer alianzas, desarrollar procesos comunes, asociarse en pos de objetivos. Buscar apoyo en asociaciones, generar espacios de consulta, ayuda y realimentación positiva.

  • No caer en la inmovilidad. Aunque pueda dar una falsa sensación de seguridad, paralizarse no da buenos resultados. Es necesario accionar para cuidar la ecuación calidad-precio, y la relación con clientes que, ante la crisis, se volverán más exigentes y por ende menos fieles. También es importante sostener la imagen y la reputación organizacional, manteniendo los valores que nutren la cultura y comunican estabilidad.

Detenerse es rezagarse. Y aunque pueda parecer que no, muchos de los demás están en movimiento.

  • Repensar estrategias de marketing. Todos viven tiempos tempestuosos y sacará mayores beneficios aquél que se diferencie y tenga las mejores ideas para seguir adelante. Son momentos en que la imaginación y la creatividad pueden, más que nunca, ayudar a crear valor y cambiar la tendencia.
  • Pensar en el día después. El tránsito de la crisis es parte de un camino más largo. Hay que mantener el equilibrio entre el corto, el mediano y el largo plazo. Y si se quiere que la organización esté preparada para dar un gran salto, el tiempo de entrenarla es ahora.

Un cuento

Dos ranitas se caen en una olla llena de crema. Una se asusta, se deja estar y se ahoga. La otra dice “moriré en movimiento”, y patea y patea, hasta que la crema se endurece y salta afuera.

¡Hasta la próxima!

Andrea

Andrea Turchi es Consultora Organizacional y Diseñadora y Coordinadora del Programa de Entrenamiento en Coaching Comunicacional. También escribe el blog“A partir de una frase” y coordina Proyecto Contagia Lectura, galardonado con el Premio Hormiguita Viajera 2012 y Círculo de Coaching. Esta columna pertenece a “La Columna” , publicada en La Opinión.

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