Artículo técnico

Artículo técnico Junio 2014 por Andrés Jan-

Deus, Deus meus, respice in me – Salmo 22 (21) – Dios mío, por qué me abandonaste

Este Salmo supera a todos los de su género por la intensidad de la súplica y por la impresionante descripción de los sufrimientos que aquejan al salmista. En él se encuentra expresado el desamparo de un hombre justo, que ha tocado el límite del sufrimiento físico y moral, sobre todo, el de sentirse abandonado por Dios. El salmo concluye con un canto de alabanza y de acción de gracias, en el que todos los fieles son invitados a celebrar al Señor, que no niega su ayuda a los pobres.

Este salmo ocupa un lugar excepcional en la piedad cristiana, porque Jesús, según los evangelistas, lo utilizó para expresar los tormentos de su agonía. en el momento de la crucifixión.

Litúrgicamente se lo emplea durante la Semana Santa. En especial en el rito en el cual después de la Misa del Jueves Santo, y la celebración del Viernes Santo, se despoja al altar de todo lo que lo reviste.

El texto en latín es: Deus, Deus meus, respice in me: quare me dereliquisti? longe a salute mea verba delictorum meorum. Deus meus, clamabo per diem, et non exaudies; et nocte, et non ad insipientiam mihi. Tu autem in sancto habitas, laus Israel. In te speraverunt patres nostri; speraverunt, et liberasti eos. Ad te clamaverunt, et salvi facti sunt; in te speraverunt, et non sunt confusi. Ego autem sum vermis, et non homo; opprobrium hominum, et abiectio plebis. Omnes videntes me deriserunt me; locuti sunt labiis, et moverunt caput. Speravit in Domino, eripiat eum: salvum faciat eum, quoniam vult eum. Quoniam tu es qui extraxisti me de ventre, spes mea ab uberibus matris meæ. In te proiectus sum ex utero; de ventre matris meæ Deus meus es tu: ne discesseris a me, quoniam tribulatio proxima est, quoniam non est qui adiuvet. Circumdederunt me vituli multi; tauri pingues obsederunt me. Aperuerunt super me os suum, sicut leo rapiens et rugiens. Sicut aqua effusus sum, et dispersa sunt omnia ossa mea: factum est cor meum tamquam cera liquescens in medio ventris mei. Aruit tamquam testa virtus mea, et lingua mea adhæsit faucibus meis: et in pulve rem mortis deduxisti me. Quoniam circumdederunt me canes multi; concilium malignantium obsedit me. Foderunt manus meas et pedes meos; dinumeraverunt omnia ossa mea. Ipsi vero consideraverunt et inspexerunt me. Diviserunt sibi vestimenta mea, et super vestem meam miserunt sortem. Tu autem, Domine, ne elongaveris auxilium tuum a me; ad defensionem meam conspice. Erue a framea, Deus, animam meam, et de manu canis unicam meam. Salva me ex ore leonis, et a cornibus unicornium humilitatem meam. Narrabo nomen tuum fratribus meis; in medio ecclesiæ laudabo te. Qui timetis Dominum, laudate eum; universum semen Iacob, glorificate eum. Timeat eum omne semen Israel, quoniam non sprevit, neque despexit deprecationem pauperis, nec avertit faciem suam a me: et cum clamarem ad eum, exaudivit me. Apud te laus mea in ecclesia magna; vota mea reddam in conspectu timentium eum. Edent pauperes, et saturabuntur, et laudabunt Dominum qui requirunt eum: vivent corda eorum in sæculum sæculi. Reminiscentur et convertentur ad Dominum universi fines terræ; et adorabunt in conspectu eius universæ familiæ gentium: quoniam Domini est regnum, et ipse dominabitur gentium. Manducaverunt et adoraverunt omnes pingues terræ; in conspectu eius cadent omnes qui descendunt in terram. Et anima mea illi vivet; et semen meum serviet ipsi. Annuntiabitur Domino generatio ventura; et annuntiabunt cœli iustitiam eius populo qui nascetur, quem fecit Dominus.

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste? ¡Las palabras que lanzo no me salvan! Mi Dios, de día llamo y no me atiendes, de noche clamo, más no encuentro mi reposo. Tú, sin embargo, estás en el Santuario, de allí sube hasta ti la alabanza de Israel. En ti nuestros padres esperaron, esperaban y tú los liberaste. A ti clamaban y quedaban libres, su espera puesta en ti no fue fallida. Más yo soy un gusano y ya no un hombre, los hombres de mí tienen vergüenza y el pueblo me desprecia. Todos los que me ven, de mí se burlan, hacen muecas y mueven la cabeza: “¡Confía en el Señor, pues que lo libre, que lo salve si le tiene aprecio!” Me has sacado del vientre de mi madre, me has confiado a sus pechos maternales. Me entregaron a ti apenas nacido; tú eres mi Dios desde el seno materno. No te alejes de mí, que la angustia está cerca, y no hay nadie que pueda ayudarme. Me rodean novillos numerosos y me cercan los toros de Basán. Amenazándome abren sus hocicos como leones que desgarran y rugen. Yo soy como el arroyo que se escurre; todos mis huesos se han descoyuntado; mi corazón se ha vuelto como cera, dentro mis entrañas se derriten. Mi garganta está seca como teja, y al paladar mi lengua está pegada: ya están para echarme a la sepultura. Como perros de presa me rodean, me acorrala una banda de malvados. Han lastimado mis manos y mis pies. Con tanto mirarme y observarme pudieron contar todos mis huesos. Reparten entre sí mis vestiduras y mi túnica la tiran a la suerte. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; ¡fuerza mía, corre a socorrerme! Libra tú de la espada mi alma, de las garras del perro salva mi vida. Sálvame de la boca del león, y de los cuernos del toro lo poco que soy. Contaré tu fama a mis hermanos, en plena asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alábenlo, linaje de Jacob, glorifícalo, reveréncialo, linaje de Israel porque no ha despreciado ni le ha repugnado la desgracia de un desgraciado, no le ha escondido el rostro, cuando pidió auxilio, lo escuchó. Tú inspiras mi alabanza en la gran asamblea: cumpliré mis votos delante de sus fieles. Comerán los desvalidos hasta saciarse y alabarán al Señor los que lo buscan: ¡no pierdas nunca el ánimo! Lo recordarán y se volverán hacia el Señor todos los confines de la tierra, se postrarán en su presencia las familias de los pueblos; porque el Señor es Rey, él gobierna a los pueblos. Ante Él se postrarán las cenizas de la tumba, en su presencia se encorvarán los que bajan al polvo. Mi vida se la conservará. Mi descendencia le servirá y contará quién es; a la generación venidera le anunciará su justicia, al pueblo que ha de nacer, que Él actuó.

Los siguientes son (algunos) compositores, autores sobre este texto: Joachim von Burck (1546-1610, para coro mixto a cappella); Philippe de Monte (1521-1603, a seis voces mixtas a cappella [duplicando el contralto y el tenor], publicado en Harmoniæ Miscellæ Cantionum Sacrarum en el año 1583); Leo non Papa (del Siglo XVI, a cuatro voces mixtas a cappella); Paschal de L’Estocart (1539, muerto después de 1584, para coro mixto a cuatro voces a cappella, en alemán); Humfrey Pelham (1647-1674, en Fa menor, para coro mixto a cinco voces, cuerdas, órgano y continuo, en inglés, publicado en el año1674); John Blow (1649-1708, emplea los versículos 1 al 3, en inglés, en La menor); John Reynolds (muerto en 1770, obra en Mi bemol Mayor, para coro mixto con órgano); William Boyce (1711-1779, tiene dos versiones: una, en Do Mayor, para coro mixto a cinco voces [duplicando el bajo], en inglés, sobre los versículos 22 al 28; la restante es para contralto solo, trompeta, y órgano); Joseph Stephenson (1723- 1810, en Do menor, para coro mixto a cuatro voces a cappella, editado en 1757); Benjamin Cooke (1734 – 1793, en Re Mayora tres voces mixtas, en inglés sobre el texto de los versículos 1 al 6, publicado en el año 1794); Anton Bruckner (1824-1896, para coro y piano, WAB 34, hacia 1852); Johannes Brahms (1833-1897, para doble coro mixto a ocho voces a cappella, en Fa Mayor, en alemán, sobre los versos 5 y 6): Carl Nielsen (1865 –1931, para coro mixto a capella, opus 55, del año 1929); Ernst Pfiffner (1922, para coro mixto y órgano, editado en Liturgische Kirchenmusik); Gustav Biener (1926, para coro mixto a capella, editado en Musikverlag A. Coppenrath; Lothar Bandermann (1936, editado en Cantus Quercus bajo el número CQ2509, para coro mixto con órgano); Hans Pimmer (1931, en alemán, para coro de niños y coro mixto a capella, editado en Musikverlag A. Coppenrath); Zoltán Paulinyi (1977, para soprano solo, violín solo, del año 2003); y Markus Partheymüller (nacido en 1988, obra en Re menor, para coro de hombres a cinco voces (tres de tenor y dos de bajo), editado en el año 2009).

En nuestro continente americano conocemos dos obras de autores estadounidenses: de Ernest Bloch (1880-1959), de origen suizo, nacido en Ginebra en 1880, muerto en Pórtland, Oregon, en 1959, quien compuso este salmo para barítono y orquesta (1914); y de Charles H. Giffen (1940), para coro mixto a cappella o con acompañamiento de órgano, en Mi menor, para ser cantado en la Iglesia Anglicana el Viernes Santo.

Profesor Andrés Jan

Para el Noticiero Coral

Junio de 2014

andresjan@gmail.com

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